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miércoles, 28 de octubre de 2009

El Robin Hood de las masas


Por Anastasia O’Grady, del The Street Journal

El diario financiero The Wall Street Journal publicó un artículo donde analiza la actual situación económica y política de la Argentina y repasa los años del matrimonio presidencial en el poder. De acuerdo a su autora, la columnista Anastasia O'Grady, "los argentinos se preguntan si su democracia sobrevivirá".

Una manera a través de la cual un Presidente puede levantar los números de las encuestas en el marco de una mala economía, es arrancarle control al Banco Central y comenzar a emitir un montón de pesos. No hay nada como una financiación barata para devolverle al mercado el entusiasmo por comprar todo tipo de cosas -desde acciones hasta casas- que ya están a la venta a precios más bajos que los del mercado.

La gran reactivación económica hará que la gente se sienta rica nuevamente. Una moneda débil también será de gran ayuda a corto plazo para los exportadores, cuyos beneficios pueden entonces ser gravados a tasas incluso más altas. Aquellos que se quejen pueden ser denunciados por su avaricia.

Por supuesto que esta máquina en movimiento finalmente se detendrá, y cuando lo haga, un gobierno que espera sobrevivir encontrará necesario silenciar a sus críticos. Pregúntenles a los argentinos, que están viviendo todo esto en tiempo real.

Luego de cinco años de una pesada intervención estatal en la economía, la Argentina se está deslizando nuevamente sobre la recesión. La inflación de dos dígitos está escalando y el gobierno se esta quedando sin dinero. En respuesta, Cristina Fernández de Kirchner está tomando medidas duras contra la prensa libre. Los argentinos se preguntan si su democracia sobrevivirá.

Es importante recordar la historia de cómo la Argentina llegó hasta acá. La economía estaba acorralada luego del colapso de la convertibilidad de 2001-2002. Un pueblo desmoralizado estaba buscando un salvador.

Creyó que lo encontraba en Néstor Kirchner. Él se convirtió en Presidente en el año 2003 y acometió la tarea de reestablecer el modelo económico manejado por el estado que impulsó Juan Perón; el mercado, decía Kirchner, había fallado. Néstor Kirchner tomó el control del Banco Central. Demonizó al sector privado y a los inversores. Utilizando el control de precios, los subsidios y la regulación, se hizo a sí mismo un Robin Hood de las masas. La asamblea legislativa le otorgó poderes extraordinarios.

La economía se recuperó tal como es de esperarse luego de una dura contracción, y en el año 2007, su esposa fue elegida Presidente con el 45 por ciento de los votos.

Ahora los ilusionistas están perdiendo sus facultades. No sólo la economía se está viniendo abajo, sino que de acuerdo a los sondeos, el pueblo se está volviendo intolerante respecto a lo que muchos pueden considerar un abuso de poder por parte del matrimonio presidencial.

Cuatro ejemplos sirven para explicar esta situación: En principio, cuando Cristina de Kirchner atacó al sector agropecuario porque éste se resistía a su plan de altos impuestos a la exportación de sus cosechas, el pueblo se manifestó en defensa del campo, para sorpresa de la Presidente. En segundo lugar, su decisión de confiscar los fondos de pensión privados fue denunciada ruidosamente como una violación de la norma de la ley. En tercer lugar, existe una creencia ampliamente difundida que sostiene que su gobierno está usando el servicio de inteligencia del estado para recolectar información contra los "enemigos" de la Presidente. Por último, a una mayoría aplastante no le gustan los privilegios y el estilo de vida de jet-set de la familia presidencial, mientras los estándares de vidas nacionales se desploman.

Este descontento popular se puso de manifiesto en la votación de las elecciones legislativas de junio, cuando el ala peronista que responde a Néstor Kirchner perdió miserablemente. Incluso Néstor Kirchner no logró imponerse en su intento por lograr una banca representando a la provincia de Buenos Aires, que debería haber sido un bastión para el matrimonio presidencial.

Cristina de Kirchner y su esposo decidieron que habían perdido la elección debido a una mala cobertura periodística. Están especialmente enojados con el grupo Clarín, que alguna vez fue partidario del gobierno, y es ahora un crítico directo. De manera pública, Néstor Kirchner usualmente insinúa que el gobierno está analizando la compañía para ver si ésta última no necesita ser reducida. En septiembre, las autoridades fiscales lanzaron un allanamiento en las oficinas del diario Clarín en la ciudad de Buenos Aires. Las autoridades fiscales luego se disculparon por este allanamiento, pero el periódico sostiene que fue un actor de intimidación.

No obstante, el problema de la mala prensa para los Kirchner es mucho más grande que Clarín. Mientras el modelo económico anti-mercado va cuesta abajo, el pueblo se vuelve contra sus arquitectos y una prensa libre no permanecerá callada. Esta es la razón por la cual la Presidente obtuvo a la fuerza una ley de medios a través de la asamblea legislativa dos semanas atrás, creando una nueva comisión regulatoria "audiovisual" controlada por el Ejecutivo.

La ley también otorga el control ejecutivo sobre todas las licencias en el espectro radial y se reserva al menos dos tercios para las estaciones transmisoras estatales y no gubernamentales aprobadas por el Ejecutivo. Existe preocupación respecto a que Cristina Kirchner esté preparando absorber el más importante proveedor local de papel de prensa y comenzar a implementar licencias de importación para controlar el acceso a los proveedores extranjeros.

Hugo Chávez se convirtió en un dictador en Venezuela bajo una apariencia democrática, y ha acallado a la prensa de manera similar. Los argentinos están preocupados.

La semana pasada, en el diario La Nación, el filósofo y escritor Santiago Kovadloff resumió el sentimiento de la oposición respecto al uso gubernamental “de la ley” para consolidar poder: “La ley se ha convertido en una querida arma de corrupción”, escribió Kovadloff. “El Ejecutivo la ha puesto a su servicio. La manipula con habilidad. ¿Y dónde ubica eso a la sociedad? La inseguridad ya no sólo una amenaza. Estamos en la selva".

miércoles, 14 de octubre de 2009

La Argentina no tiene futuro



Por José Brechner, diputado, embajador de Bolivia en la Argentina y analista político.

Cien años atrás el mundo veía a la Argentina como el país latinoamericano con mayor proyección internacional. El único que por el nivel educativo de sus inmigrantes, podía llegar a competir con los grandes.

Hoy la Argentina es el fiasco más dramático del continente. Hecho que demuestra, que no son solamente las personas instruidas las que generan el progreso y desarrollo de una nación, sino que el sistema empleado para lograr su avance económico es tanto o más importante que la erudición de sus habitantes. Los europeos bajo el dominio comunista no eran tontos ni ignorantes, pero eran despiadadamente pobres.

Si bien las naciones con elevado nivel instructivo y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo es mejor remunerado y los impuestos mejor distribuidos, en sociedades donde la libertad económica es irrestricta, y el gobierno no se inmiscuye en los negocios de las personas.

La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, pisoteando los valores que hacen a una sociedad decente. Para reencauzarse, necesita por lo menos 20 años continuos de coherencia política y económica, sin sobresaltos, bajo el imperio de la ley.

Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es imposible.. A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el pasado no hay lugar para al futuro.

Las tácticas del manejo gubernamental obedecen a un caudillismo hereditario canceroso.

La Reina Cristina accedió al mando sin brindarse a una sola entrevista periodística ni a un debate con sus adversarios. Simplemente se sentó en el trono para hacer gala de sus trajecitos de diseñadores famosos, nunca vestidos dos veces. Desde Enero a la fecha su popularidad ha declinado de 56 por ciento a 19.9 por ciento.

La mujer no tiene un solo mérito o virtud, ni capacidad alguna para manejar un país. Su parodia de Evita, saca a relucir su agresivo estilo de piquetera populista cada vez que pronuncia una palabra. Si además es cierto que es maníaca depresiva, puede llevar a su país a una hecatombe peor a todas las que sufrió el pueblo argentino.

Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen amigo Hugo Chávez, y aprovechando de la maquinaria gubernamental manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros. Ex guerrilleros, terroristas y secuestradores, ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas. Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá hacerlo.

Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país: los productores agropecuarios.

En casi dos siglos la Argentina no ha logrado convertirse en exportador significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo.

Los optimistas que hace 40 años quisieron crear una industria o comercio respetable, se encuentran hoy en peor situación económica que cuando empezaron.

La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile, Perú y Uruguay se encaminan hacia un futuro promisorio. Argentina no tiene futuro.

lunes, 11 de mayo de 2009

¿Qué te pasa Argentina?


Por el ingeniero industrial Carlos David
 
En un escenario mundial altamente favorable para que nuestro país demuestre su capacidad de satisfacer una demanda de alimentos y de combustibles renovables crecientes, se restringen las exportaciones y la posibilidad de producir más. Muchos son los fundamentos de estas medidas: ideológicos, políticos, económicos, financieros., dejando de lado la problemática más relevante: la constante y persistente falta de visión estratégica en el mediano y largo plazo.
 
El dilema podría sintetizarse así: que los productores puedan vender a precios internacionales y, al mismo tiempo, abastecer al consumo interno a precios más accesibles a la población y lograr un nivel de inflación más aceptable. Y esto puede resolverse porque la Argentina es superavitaria en producción de alimentos, y teniendo en claro que la inflación se combate alentando la inversión y no ahuyentándola. Para lograr un crecimiento sostenido y sustentable de la economía, se requiere que el Estado sea capaz de aplicar y respetar los principios básicos y tradicionales que le competen: eficiencia, eficacia, economía y equidad.
 
Si bien equidad y justicia social son los conceptos más oídos, lamentablemente fallamos en las políticas que hacen al cumplimiento de las primeras tres condiciones. El gasto público crece en forma desmedida, más que la actividad económica, y la presión impositiva es cada vez más alta, mientras que los problemas de seguridad, educación y salud nos agobian.
 
El monto de la deuda se incrementa, y la inversión se diluye ante la desconfianza y la incertidumbre. De esta manera la pérdida de competitividad y de credibilidad nos lleva a desaprovechar  la oportunidad histórica de ofrecer al mundo más alimentos y energía renovable. A la luz de los hechos, lamentablemente se observa y siente que los programas y las políticas implementadas no cumplen con su objetivo, ya que hasta el momento se han retraído las inversiones y la producción, especialmente en la ganadería, la lechería y ahora en la producción de granos.
 
A lo largo de los últimos años se han prohibido las exportaciones, luego se cuotificaron, actualmente se otorgan  a cuentagotas los permisos para exportar. La intervención gubernamental en los mercados de granos, carnes y leche ha restado transparencia y distorsionado los precios y en consecuencia se han producido importantes quebrantos en el sector productivo.
 
Por otra parte, los sistemas implementados para otorgar compensaciones a los pequeños productores no tienen credibilidad y, en definitiva, se ha creado un sistema de compensaciones o subsidios cruzados que en vez de ayudar provoca mayor confusión..
 
En el pasado supimos ocupar un lugar importante y logramos ser reconocidos como un confiable y estratégico abastecedor de alimentos en el ámbito mundial. Hoy hemos perdido la confianza y el respeto, no sólo de nuestros clientes sino también de nuestros competidores. Todas las inversiones se encuentran a la espera de señales positivas y el mundo exige una Argentina que sea nuevamente confiable y aumente su oferta de alimentos. Para alcanzarlo se requieren gestos de grandeza y políticas estratégicas con visión de largo plazo.
 
Tenemos una responsabilidad moral y social no sólo para con nuestra población sino frente a los habitantes del mundo. Ha llegado  la hora de destruir ese paradigma que dice  Las regiones subdesarrolladas del mundo son enormes campos de concentración de la miseria y el hambre en épocas de paz.