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lunes, 9 de agosto de 2010

Editorial de La Nación: Las víctimas del terrorismo

El terrorismo, la más seria amenaza a la democracia y la convivencia internacional, se ha acentuado desde que los países se han organizado en estados que asumen el monopolio del uso de la fuerza en el ámbito de sus decisiones soberanas. El terrorismo elige agredir violentamente a la población civil como una forma de forzar determinadas decisiones en el gobierno de turno.
Un conflicto armado está sujeto a reglas y convenciones militares y reconoce necesariamente dos o más contendientes que deben respetar primordialmente a la población civil, la cual es un tercero ajeno a la contienda. Ese mismo carácter debe respetarse también en las guerras de baja intensidad o guerras civiles. La guerrilla, sobre todo la de carácter rural, podría diferenciarse del terrorismo en la medida que focalice sus acciones sólo en su oponente armado. Pero, cuando recurre a las bombas, al secuestro o al asesinato indiscriminado de civiles se transforma en una organización terrorista, cuyo objetivo es atacar a víctimas inocentes.
En la Argentina de los 70 hubo terrorismo. Lo testimonian las miles de víctimas inocentes y la crónica diaria de la época. El ERP, los Montoneros y otras organizaciones similares cometieron terrorismo. Esto no justifica los excesos y las violaciones a los derechos humanos durante su represión, pero reclama el necesario equilibrio en el juzgamiento histórico de los hechos y de las personas. Este equilibrio no se ha dado y la asimetría de trato se ha acentuado desde 2003. Se anularon las leyes y los indultos que intentaron dejar atrás aquellos sangrientos episodios y enfrentamientos, y se exaltó la lucha armada y a quienes sufrieron abusos del Estado, muchos de los cuales fueron, a su vez, victimarios de inocentes.
Las víctimas del terrorismo en la Argentina reclaman justicia y reconocimiento, a través de una organización no gubernamental, Celtyv (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas). Representada por su presidente, la abogada Victoria Villarruel, quien participó junto con víctimas del terrorismo de 12 países en el VI Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, en Salamanca, España. Allí sostuvo: “En la década del 70, más de 10 organizaciones terroristas eligieron las armas como una opción para llegar al poder, cometiendo más de 21.600 atentados. Más de 16.000 almas, entre muertos y damnificados directos están sin el reconocimiento que merecen. En 26 años de democracia, ninguna ley de reparación a las víctimas se ha promulgado”.
Hay denegación de justicia en la Argentina para las víctimas del terrorismo que inician sus causas, y no existen leyes reparatorias, impidiéndoles así ejercer sus derechos humanos y el reconocimiento que como víctimas inocentes deben tener. Esta situación se agrava cuando esos derechos son otorgados a quienes fueron sus agresores, que en el pasado integraron organizaciones terroristas. Tal vez lo más grave sea que las violaciones a los derechos humanos que sufren las víctimas del terrorismo sean realizadas por gobiernos democráticos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Perlas cultivadas



Devuelvan el pollo
Dicen que la policía se llevó de la finca de Julio Alegre, piezas enteras de jamón crudo, champán, pollos para asar, salmón rosado y camisas, trajes, zapatos.
De eso podría dar fe uno de sus vecinos más famosos, Daniel Zamora, que tiene una finca al lado, obviamente más grande y más lujosa, que la de quien fuera intendente de los santiagueños. Arena Política le hace una apuesta a la justicia santiagueña: a que no se anima a devolver todo lo que halló en la finca de Alegre a su dueño. Dicen que los canas se alzaron con todo, no le perdonaron ni las camisetas ni los pañuelos ni los eslip usados. Si no se precintó la finca a fin de que no entrara nadie, ¿cómo se sabe que el presunto dinero que se halló fue escondido por Alegre y no puesto después?

Duahlde no apoya a nadie
El virtual candidato a la presidencia, Eduardo Duhalde, no sostiene, ni apoya, ni apuntala ninguna candidatura a intendente de ningún pueblo o ciudad de Santiago.
Algunos picaritos ya andan diciendo que Duhalde presentará candidatos en la capital y otras ciudades, algo que un altísimo dirigente desmintió ayer ante los periodistas de este blog. “Desmientaló, el hombre no va a apoyar a ningún peronista ni a ningún dirigente de otro sector político”. ¿Su gente tendrá libertad de acción para trabajar por otras candidaturas?, se le preguntó. “No, su gente seguirá trabajando para que él sea presidente el año que viene. Todo lo demás son especulaciones de algunos taimados que quieren sacar ventaja en todas las elecciones”.

Amigos son los amigos
“Lo único que quiero es que Gerardo Zamora haga los trámites para poner el Lear Jet a nombre del gobierno”, habría dicho el empresario Sergio Iralasky, a los amigos.
El hombre al parecer se siente seguro de que si algún juez lo llegara a investigar alguna vez, no le encontrarían nada. Salvo el famoso avión, que sigue siendo, por lo menos en los papeles, de su propiedad. El Lear Jet fue comprado por Iralasky en un remate de la DEA en los Estados Unidos y al parecer su anterior dueño era un famoso narcotraficante al que la agencia anti drogas norteamericana había secuestrado. Luego de comprar el avión, lo revendió al gobierno de la provincia, que generosamente le pagó una gran diferencia por el favor realizado. Amigos son los amigos.

Marche una inconstitucionalidad
Resulta que este año tampoco se pondría en marcha el nuevo Código de Procedimientos penal y la provincia seguirá con jueces nombrados a dedo.
Quienes rindieron ante el Consejo de la Magistratura, lo hicieron con el anterior código y si entra en vigencia el nuevo no tendría validez el concurso. Porqué quien concursó para fiscal, ahora será fiscal de instrucción y quien concursó para juez será juez de garantías, violando la Constitución de la Provincia, la Constitución Nacional y pactos internacionales. Además a los tres defensores de Cámara se los convertirá en defensores de instrucción, con lo que también se violará la intangibilidad de las remuneraciones. Se viene una ley aclaratoria, otra burrada, según los que saben.

jueves, 1 de abril de 2010

Hija de un funcionario judicial, ñoqui en la provincia.

El palacio de la injusticia de Santiago.
Las injusticias de la Justicia siguen a la orden del día en Santiago. La hija de un altísimo funcionario del Palacio Tribunales, se hace la de trabajar en la Escribanía de Gobierno. Es decir que tiene un contrato de locación pero no concurre a las oficinas de Entre Ríos 55 desde octubre del año pasado, sin que hasta el momento se la haya molestado, suspendido o siquiera apercibido por el delito que estaría cometiendo.
Según se dice, los ñoquis serían una institución creada por el gobierno de la Unión Cívica Radical y nunca dejaron de existir desde 1983. El gobierno de entonces consideraba que en los otros partidos había cuadros de dirigentes dedicados las 24 horas del día a hacer política.
El partido militar tenía miles de conscriptos a los que podía adoctrinar para imponer sus ideas. El justicialismo contaba con gremialistas de licencia en sus trabajos, es decir que sus dirigentes de hecho se dedicaban todo el día a la política. Y en el partido religioso militaban miles de sacerdotes, que eventualmente podían ser una fuente peligrosa de doctrina en contra del gobierno.
Por eso, los radicales inventaron los ñoquis. Que son empleados que aparecen los 29 de cada mes -igual que la tradicional comida ítalo-argentina-  a cobrar sus sueldos. Aunque, desde entonces, ha corrido agua bajo el puente y hoy casi todos los partidos políticos encaramados en el poder usufructúan esta verdadera “truchada” argentina.
La institución del ñoqui tomó tal fuerza que hoy casi no hay funcionario que no tenga uno, dos o muchos más en la nómina de  empleados del gobierno, beneficiándose con un sueldo, sin hacer ninguna clase de tareas en la administración.
El caso de esta mujer, integrante de la familia de los ñoquis de Santiago no sería relevante si no fuera porque su padre cumple una altísima tarea en el Poder Judicial de la provincia y su juicio podría ser tachado de parcial, ya que una familiar directa le debe tamaño favor a alguien del estamento del estado que el funcionario debe eventualmente juzgar.

viernes, 19 de marzo de 2010

Cavallotti reiteró al Senado el “caso de la justicia santiagueña”


Francisco Cavallotti.
El diputado provincial justicialista, doctor Francisco Alberto “Pancho” Cavallotti, se dirigió al secretario de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación, para reiterarle su presentación del 3 de agosto del año pasado, para que la Cámara Alta designe una comisión de control de legalidad del Poder Judicial de la provincia de Santiago del Estero, en lo que atañe a los magistrados designados como a los que se vayan a nombrar en el futuro.
“Pancho” insistió: “Es manifiestamente ilegal la integración del Consejo de la Magistratura, así como la permanencia ‘en comisión’ de los jueces y magistrados de los fueros Penal y Laboral”.
Asimismo, el legislador peronista planteó que los senadores nacionales se rasgan las vestiduras por estos tiempos por los decretos de necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo Nacional, “y miran para otro lado cuando denunciamos que un Estado provincial, como es el caso de Santiago del Estero, desde hace seis años, mantiene a su Poder Judicial provisoriamente constituido. No pueden estar de acuerdo y consentir esta situación. Tienen el deber de actuar”, añadió.
Para Cavallotti: “El Poder Judicial de la provincia de Santiago del Estero es una vergüenza y una afrenta al concepto de República: miembros del fuero Civil y Comercial fueron designados después de tres años y medio de estar en ‘comisión’ por un Consejo de la Magistratura ilegalmente constituido. Aún a la fecha los fueros Penal y Laboral siguen en ‘comisión’ bajo la expresión de ‘miembros designados provisoriamente”.
Concluyó: “Santiago del Estero es un Estado provincial de la República Argentina y, confórmela  mandato imperativo contenido en el artículo 5 de la Constitución Nacional, debe garantizar su administración de Justicia, circunstancia que evidentemente esa comisión de Asuntos Constitucionales no está atendiendo como debería”.

lunes, 22 de febrero de 2010

Nuevos empleados sin examen previo

En marzo el gobierno de la provincia y el Superior Tribunal de Justicia en pleno, inaugurarán la ampliación de los tribunales. Pero ni el gobierno ni ninguna oficina de los tribunales han llamado a un concurso público para tomar examen a quienes ocuparán estas nuevas oficinas sobre la calle Yrigoyen.
El cargo que los abogados que todos los días recorren los pasillos de Tribunales le hacen a las autoridades del Poder Judicial es justamente el hecho de que pocos, por no decir ni uno de sus empleados ha rendido un examen de idoneidad para convertirse en auxiliar de la justicia.
Para peor se comenta que, salvo dos o tres parientes, los integrantes del Superior Tribunal no consiguieron nombramientos para nadie más. Ni siquiera le habrían dado su cuota parte al gremio, que la reclamaba desde que se supo de las ampliaciones. Lo que explicaría, en parte, el paro del jueves y viernes pasado. Los sindicalistas también tienen parientes en condiciones de formar parte de la “Sagrada Familia” de los tribunales, ¡qué tanto!
Es decir que quienes menos ingerencia tendrán en el nombramiento de nuevos empleados en el Poder Judicial, son justamente… los responsables del Poder Judicial.
Quizás los nuevos empleados de Tribunales tengan título secundario, es muy probable que alguno que otro acredite haber pasado por un profesorado terciario. Y hasta podría haber alguno o varios o muchos con título universitario. Ese no es el problema, sino que para dar una prueba de que este gobierno está abocado a hacer las cosas bien, sería necesario un previo examen en el que se inscriban todos los interesados en ocupar puestos de trabajo. Para que quienes trabajen en este ámbito, sepan que la justicia puede ser una realidad palpable y tangible en Santiago “porque me gané el puesto honradamente” y no “porque hice campaña política para Tal o Cual”.
Para que la “calidad institucional” sea una realidad en la provincia y no un cacareo vacío y hueco.
Otro sí digo: Se podría hablar un rato de las otras inauguraciones que hará el gobierno en la ciudad, justamente en un año de elecciones de intendente: en abril o mayo se habilitará la vieja policía remodelada y convertida en multi-museo, luego será el turno de las millonarias hamacas para los niños en el Pulgarcito, de la placita de la calle Diego de Rojas y otras. Pero ninguna tiene tantos empleos a repartir como Tribunales.
Foto: Vista de cómo quedarán los Tribunales una vez que terminen las obras.

viernes, 12 de febrero de 2010

Los judiciales reclaman justicia

Los empleados judiciales comenzaron a manifestar su malestar por lo que llamaron una injusta discriminación de la que son víctimas.
Sostienen que los magistrados y funcionarios del Poder Judicial se han visto beneficiados con un aumento del 50 por ciento (bajo el rubro pago por título) a partir de enero del 2010, lo que resulta por demás irritativo, pues para ocupar los cargos que ejercen se requiere justamente tener título de abogado y por lo tanto, no correspondería su pago.
Sumado a todo ello, el gobernador, Gerardo Zamora, en enero del 2010 firmó un decreto de necesidad y urgencia (publicado en el boletín oficial del 3 de febrero) para que en la primera sesión de la Cámara de Diputados de la provincia, se apruebe el 82 por ciento jubilatorio para magistrados y funcionarios, omitiendo por cierto a los empleados judiciales en ambos beneficios.
La paradoja es que quienes trabajan en el Palacio de Justicia de Santiago, reclaman justicia. ¿La obtendrán?

miércoles, 6 de enero de 2010

¿Quedan jueces en Santiago?

Julio Fernando Alegre, como un reo más, pasa las primeras horas del nuevo año en la Unidad Penitenciaria de Colonia Pinto, lugar de alojamiento escogido por el juez Ignacio Coria Vignolo minutos antes al inicio de la feria judicial.

La medida, por correcta que parezca (pues todos somos iguales ante la ley), está sospechada de parcialidad y lleva insita una clara intencionalidad política que demuestra la fuerte dependencia del Poder Judicial a la voluntad, capricho y antojo del gobernante de turno, lesionando gravemente garantías constitucionales.

Por acertada, no ha sido oportuna, porque el juez debió actuar de este modo desde el principio de la investigación, y no otorgar irritantes privilegios según sea el status social del sospechado. El magistrado demoró seis meses para cumplir la expresa norma legal.

Y esto es así porque antes de aplicar la ley éste juez cumple los mandatos del poder político.

Ahora, tardíamente, busca lavar su imagen y la del gobierno ante el estrepitoso descreimiento social de los santiagueños, tanto que las encuestas verdaderas (no las truchas) lo reflejan palmariamente. El gobernador Gerardo Zamora, más concretamente, ha perdido más de 30 puntos a raíz de que su figura fue arrasada por la onda expansiva del “caso Alegre”.

También estos sondeos demuestran que la sociedad juzga a todos por iguales, y no hace diferencia alguna entre Zamora y Alegre.

El 75% de los encuestados se expresaron de este modo. Fijémenos que un 55% de los ciudadanos se sienten defraudados con la actual gestión y les resulta indiferente cualquier candidato a intendente de la Capital por el Frente Cívico en las próximas elecciones de este año. La gran mayoría aseguró que no votaría a nadie de esta agrupación política.

Todo porque el “caso Alegre” se instruyó en la Casa de Gobierno, donde el ministro de Justicia, Ricardo Daives, sigue siendo el “instructor” y el “juez de facto”. Junto a Zamora maneja el expediente y decide sobre las acusaciones, indagatorias y detenciones o liberaciones de los ex colaboradores y socios de Alegre.

El “juez Daives” implementó la famosa técnica de “las detenciones selectivas” y por ello andan libres verdaderos delincuentes que si bien fueron socios de Alegre en tantas tropelías, son también socios de otros altos funcionarios que continúan con sus correrías en perjuicio del erario público.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Otra denuncia: Tarchini Saavedra no puede ser juez



O no sabe o no se le antoja investigar; o sea, trabajar y cumplir por lo que se le paga un sueldo a este juez en comisión. Ya nadie duda en Tribunales que con Ramón Tarchini Saavedra se equivocaron de palmo a palmo el gobernador Gerardo Zamora y el ministro de Justicia, Ricardo Daives. Son muchos también los que se quejan porque Zamora debió haberle pedido a él la renuncia la vez pasada cuando los mandó a sus casas a los ex jueces José Antonio Jorge y Jorge Salomón; ambos, parientes políticos de Daives.

Lo cierto es que Tarchini Saavedra fue nuevamente denunciado ayer ante el Consejo de la Magistratura por “violador del principio de investigación integral” que, para el vulgo, significa lisa y llanamente vagancia. Investiga sólo y exclusivamente lo que le piden de la Casa de Gobierno, como cuando hizo un gran circo contra el ex intendente Julio Alegre al que lo procesó en un trámite sumarísimo, por tenencia de arma de guerra.

Tiene en su despacho desde hace más de un año una denuncia por un grave affaire en el Sindicato de Empleados de Comercio de Santiago del Estero, donde los muchachos del gremio (amigos de todos los gobiernos con el verso de la Mesa de Diálogo), crearon una empresa fantasma denominada Arias Salud SRL, para atender la salud de los afiliados. Posteriormente, en un nuevo contrato del sindicato, apareció Preventiva S.A., que responde a una red del gremio nacional que preside Armando Cavallieri. Lo notable de esta nueva empresa es que figuran como socios Dora Elina Vega, que es empleada doméstica de un capo del sindicato, Audino Rodríguez, y Carlos Norindo Cortez, un desempleado. O sea, están a cargo de la salud de los mercantiles dos personas insolventes y que prestaron sus nombres para que los sindicalistas cometan sus tropelías.

La denuncia llegó al despacho de Tarchini Saavedra, quien lo único que hizo fue convocar a Audino Rodríguez y éste confesó: “Efectivamente, son dos personas insolventes, pero el contrato fue celebrado por los integrantes de la dirigencia nacional, en Buenos Aires, tales como Cavallieri, Omar Denápole, Pedro Mezzapelle, Daniel Ruperto Alberto Mansilla, Norberto Carizzoni, Alberto Hahan y Mario Rafael Digón.

Tarchini Saavedra demoró un siglo hasta que los convocó a los dirigentes nacionales para que vinieran a declarar. Por supuesto, no se presentaron. Un abogado, Eduardo Bonino Méndez, habló por teléfono con el juez en comisión santiagueño avisándole que los muchachos mandaban sus testimonios por escrito. Tamaña falta de decoro y formalismo, y burla a la justicia provincial, terminó con respuestas del mismo tenor, sin variar ni siquiera un punto o una coma. Otra, el cuestionario lo hizo el propio abogado porteño.

Hasta la fiscal María Eugenia Carabajal objetó esta alteración de prueba testimonial, pero el juez de Zamora y Daives resolvió y ordenó el archivo de las actuaciones. Dijo que “desestimaba la denuncia por inexistencia de hecho ilícito”.

La denuncia fue interpuesta por Vicente Jacinto Montoya, Raúl Javier Palavecino y Walter Luis Leguizamón, patrocinados por el abogado Marcelo Castillo Gioya, quienes ahora, al denunciarlo a Tarchini Saavedra, le están exigiendo al Consejo de la Magistratura que lo mande a su casa y le aconseje que vuelva a la facultad de Derecho en donde logró el título de abogado.

Un párrafo de la amplia denuncia dice de Tarchini Saavedra: “Cuando no sabe ya qué hacer para dilatar la instrucción se lava las manos ordenando el archivo de las actuaciones, eludiendo su obligación de investigar sobre los hechos denunciados, por lo que corresponde evaluar si realmente no configura negligencias grave y desconocimiento del Derecho”.

martes, 1 de septiembre de 2009

Sólo los cobardes pueden aceptar a esta justicia


Siempre se dijo que existe una doble justicia, en contraposición a la igualdad que ella misma representa.

En realidad la "Justicia" es una sola. Dobles son la moral y las conductas de quienes ejercen la potestad soberana de aplicarlas. Por ello se argumenta a modo de reproche y con razón aquel irritante distingo: justicia para ricos-justicia para pobres.

Al presente, aquel doble posicionamiento moral lo evidenciamos en el proceso judicial que afronta Julio Fernando Alegre (ex intendente, ex presidente de la Convención Provincial de la UCR, ex presidente del Comité Capital de la UCR, ex delegado a la Convención Nacional de la UCR, ex líder político del Frente Cívico en la Capital, ex socio político de Gerardo Zamora y ex socio político del kirchnerismo), donde aquél valor filosófico de justicia fue dejado de lado en pos de una venganza personal y política en su contra.

Si Julio Fernando Alegre cometió las tropelías que se afirman, debe caer sobre su persona todo el peso de la ley. Es lógico.

Pero ¿Julio Fernando Alegre es el único y exclusivo responsable? La sociedad toda sabe que ello no es así. Existen otros responsables que por sus acciones u omisiones permitieron que el ex jefe comunal, a lo largo de cuatro años, se enriqueciera en un pueblo que ocupa el penúltimo lugar en los índices de pobreza nacional; después de Formosa y Chaco.

Por ello cuando sus ex socios afirman sentirse avergonzados o sorprendidos por la conducta del ex intendente, es una hipocresía total que a nadie engaña. Hoy pululan por los pasillos de Tribunales empresarios amigos, proveedores y hasta arrepentidos. No dudan un instante en denunciar las presiones que sufrían de parte del ex intendente para beneficiarse económicamente.

Encontramos en esta menuda y singular gama de justicieros, hombres de la Construcción, empresarios del Transporte, empresarios de la Electricidad y Tendido Eléctrico, y hasta del reciclado de la Basura. Todos denuncian lo mismo: haber cedido o entregado parte de sus ganancias o empresas, como condición previa para integrar el selecto grupo del "festín municipal”.

A confesión de parte, relevo de prueba, dice un adagio judicial. Estas confesiones voluntarias deberían constituir para cualquier mortal prueba de cargo en el delito de cohecho (coima). Y es así porque todos tenían conocimiento del irregular proceder y, sin embargo, lo asintieron.

¿Cuál era el beneficio obtenido? Nada más y nada menos que las empresas (Transporte. Construcción, etc.) que continúan lucrando en virtud de un acto administrativo que ellos mismos admiten como ilícito. Todos estos sujetos son tan responsables penalmente (cohecho pasivo) como el mismísimo Julio Fernando Alegre (cohecho activo ) y, sin embargo, continúan en libertad.

Se agravan las culpabilidades del Tribunal de Cuentas Municipal y del Concejo Deliberante. De ésta última institución surgió el actual intendente quien, a todas luces, convalido y continúa convalidando tales irregularidades.

¿Acaso no se impone una revisión de tales actos administrativos, anulando, por ejemplo, las licitaciones y concesiones logradas mediante un ardid delictivo confesado?

Es penoso, en verdad, advertir este doble proceder de la justicia santiagueña. Este pueblo no merece este obrar contradictorio y este modo selectivo de impartir justicia.

¡Pobres santiagueños! ¡Mansos santiagueños! ¿Cobardes santiagueños! Seguimos soportando a jueces que brindan justicias para algunos y calvario para otros.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Cavallotti pidió la intervención al Poder Judicial



En denuncia que ingresó ayer al Senado de la Nación, el diputado provincial y abogado santiagueño, Francisco Alberto Cavallotti (h), solicitó a la Cámara Alta que disponga “la intervención federal al Poder Judicial de la provincia de Santiago del Estero”, porque “es necesario adoptar las medidas conducentes a reestablecer el sistema republicano de gobierno, designando una comisión investigadora de control de legalidad”.

El extenso escrito fue dirigido al presidente del Senado Nacional, ingeniero Julio Cleto Cobos.

Según el legislador peronista: “Resulta absurdo pensar en independencia del Poder Judicial en su funcionamiento autárquico y autonómico, lo que también autoriza a enfatizar que los ciudadanos en Santiago del Estero vivimos en una suerte de repugnante estado de sitio, en donde los derechos y garantías constitucionales dependen más de decisiones políticas que de las normas que las irrogan, todo lo que ha creado un clima de circunstancia inexplicable”.

“La provincia de Santiago del Estero atraviesa una crisis institucional que, en términos de organización republicana, importa una gravedad superlativa y la que se encuentra dada por la falta de legal organización del Poder Judicial, impuesta ésta como un mandato imperativo y categórico, tanto por la Constitución Nacional como la de la Provincia, sino también por los principios elementales que estructuran nuestro régimen Republicano de organización como Nación (Artículo 1, C.N., y Artículo 1 de la Const. Provincial)”, interpretó.

También resaltó que “la crisis institucional obedece excluyentemente a la ausencia y falta de decisión o vocación política de los poderes constituidos de la provincia”, y criticó porque desde la asunción del actual gobierno (segundo mandato) , “todos los juzgados de Instrucción en lo Criminal y Correccional y las cámaras de juicio oral, como así también todas las cámara del Trabajo y Minas, aún permanecen con aquel precario estado de designación ‘provisoria’”.

Insistió: “La magnitud de la gravedad institucional se traduce por la circunstancia de que hace cuatro años y cuatro meses, y pese a encontrarse recuperada la normalidad institucional de los otros poderes del Estado, los integrantes del Poder Judicial de los fueros Penal y Laboral se mantienen bajo un perverso régimen de inexplicable inestabilidad, la que desnaturaliza en términos absolutos la esencial función judicial, con grave y tremenda lesión a nuestra administración de justicia y, consecuentemente, a nuestro régimen republicano de vida”.

El legislador opinó que “el Poder Judicial de Santiago del Estero carece de jueces en sentido propio para administrar justicia en las materias reseñadas”, y puso de manifiesto que “la situación de repugnante ilegalidad impropia, lesiva a los elementales conceptos que informan la necesaria división de los poderes, como característica sobresaliente del régimen republicano, inadmisible ya, dado el tiempo transcurrido, desenmascara con estrepitosa elocuencia la absoluta ausencia de vocación y decisión política de los poderes constituidos del Estado, en normalizar institucionalmente al Poder Judicial de la provincia”.

En su denuncia ante el Senado de la Nación, Cavallotti sostuvo: “Este irregular modo de mantener la organización jurídica del Poder Judicial de la provincia lleva a generar un grado de lesiva dependencia, en razón de la consecuente incertidumbre con que desempeñan tan trascendente función los integrantes del Poder Judicial. Advierta V.S. que se trata de magistrados cuya estabilidad pende de una simple acordada del Superior Tribunal de Justicia para cesar en sus funciones. Esto autoriza categóricamente al suscripto a enfatizar en grado superlativo la perversa dependencia de quienes ocupan los juzgados y cámaras de las decisiones del poder político, en particular, del Poder Ejecutivo provincial”.

martes, 16 de junio de 2009

Los jueces que vos nombráis


Por Virginia Vulrrich

En verdad, una vez más debo reconocer que el periodista Deyes Sosa tiene una extraña habilidad para sintetizar situaciones, definiendo con frases conocidas aspectos resonantes de la vida institucional santiagueña.

En una de sus notas expresó que “pareciera que al gobernador se le escapó la tortuga” al referirse a la firma de un convenio en el que se estableció el 82% móvil en las jubilaciones para los jerarcas de la justicia, en detrimento de la clase trabajadora que percibe los sueldos mas bajos del país.

Es que parece que en realidad, el gobernador no está informado adecuadamente de lo que acontece con el enganche automático a la ley nacional, que sólo privilegia a los jueces y funcionarios asimilados a ese cargo. Claro, al no tener cajas propias, no se siente las diferencias, pero los sueldos siderales que vienen en amparo a los magistrados que pasan a la pasividad son en verdad privilegios exagerados en comparación con la miseria que perciben los iguales que trabajaron y aportaron en el mismo sistema previsional.

Quizá esta sea la razón por la “perriada” de los inútiles que pretenden ingresar al Poder Judicial.

No en vano se lanzan las voces de la discordia cuando el genuflexo Consejo de la Magistratura, conformado a imagen y paladar del mandamás de turno, hace conocer el “orden de mérito” de quienes se postularon -venia mediante-, para ocupar tal o cual vocalía en cámara o magistratura independiente.

Es puro verso

El “verso” de las ternas es la mentira más cruel a la hora del resultado final. Se envían los tríos al Poder Ejecutivo para que el gobernador elija a quién se le cante designar y pase a ocupar el cargo de juez. ¿Cumple rol de emperador? ¿Cuántas veces, el último salió primero? Y, ¿el puntaje mayor no cuenta? ¿O, aquí, también es lo mismo Biblia que calefón?

La mentira institucional es lo más perverso que se conoce en los quehaceres políticos. Analicemos. Hay 13 candidatos elegidos para ocupar las dos cámaras en lo Penal en la provincia. Para empezar, no se pueden hacer ternas con 13 candidatos. Obvio, sobra uno. Pero igualmente, el emperador debe elegir a seis miembros para cubrir los cargos. ¿Quiénes serán y cómo se elegirán a los camaristas? Seguro que será “a dedo”. De otra manera debieran ingresar a cada tribunal por orden de merito. Sólo se elegiría el orden de cada cámara. Pero la lógica ni la legalidad son estandartes de este gobierno.

Analicemos:
1) Gloria Carmen Cárdenas, 78,40 puntos.
(Es la numero uno, no queda otra, será designada).

2) Raúl Oscar Romero, 72,54 puntos
(Primer premio a la obediencia y genuflexión y será designado).

3) Luis Eduardo Lugones, 71 puntos.
(No será nombrado por impresentable y malos antecedentes)

4) Eduardo Cristian Vittar, 70,34 puntos.
(De la primera hora e ingresa seguro)

5) Abelardo Jorge Basbús, 70,13 puntos.
(Está tan denunciado que es la única forma de sacárselo de encima)

6) Gustavo Adolfo Herrera, 69,42 puntos.
(Ya se le prometió que será camarista)

7) María Angélica Peralta, 68,06 puntos.
(Ni dormido firmaría esa designación)

8) Roberto Enrique Carabajal, 67,41 puntos.
(Buen chico pero sin padrinos. No corre y seguirá como empleado)

9) Federico Santiago Díaz Lannes, 66,07 puntos.
(Ïdem al anterior)

10) Ángel Roger Luna Roldán, 64,44 puntos.
(Lo buscaron porque no tienen a quién poner y es posible que ingrese)

11) Luis Eduardo Achával, 63,50 puntos.
(Debiera ser elegido por orden de mérito)

12) Guillermo Orlando Lozano, 62,79 puntos.
(Le prometieron que seria magistrado y lo será en esta provincia generosa)

13) Eva Inés Valev, 61,53 puntos.
(Tiene que seguir participando)

viernes, 12 de junio de 2009

Otra vez los privilegios



Por Deyes Sosa

Mucho más que un simple malestar provocó el convenio que firmaron el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada y el presidente de la Anses, Amado Boudou, "para que magistrados y funcionarios del Poder Judicial (de nuestra provincia) que se desempeñan o que se desempeñaren en el futuro puedan acceder al beneficio jubilatorio de la ley 24018" que "habilita a los magistrados a acceder a una jubilación ordinaria equivalente al ochenta y dos por ciento (82%) de sus haberes en las condiciones que la norma determina".

El convenio sólo beneficiará a los magistrados y altos funcionarios judiciales con el acceso a una jubilación "ordinaria", equivalente al ochenta y dos por ciento (82%) de sus haberes, en detrimento con lo que percibe más del 90 % de la población previsional de todo el territorio santiagueño.

Justamente, en el mismo momento que se está criticando duramente al gobernador Zamora por el escaso nivel intelectual y académico que ostentan los magistrados, quienes perciben salarios que rondan los casi los veinte mil pesos de bolsillo, esta nueva prerrogativa resulta una desproporción en relación con lo que cobran los trabajadores del Estado provincial, cuyos sueldos son los más bajos del país.

El convenio prevé que "la provincia deberá ratificar el acta complementaria conforme las normas vigentes en su jurisdicción, pudiendo estipular condiciones de adhesión a los magistrados y funcionarios judiciales en condiciones de acceder actualmente a un beneficio amparado por la Ley Nº 24.018".

Esta misma ley fue también ampliamente criticada en la provincia de Córdoba, cuando las cajas de previsión no pudieron hacer frente a tamaños emolumentos, toda vez que las mismas no se encuentran trasferidas a la Nación y están imposibilitadas de atender con fondos propios.

El gremio de los judiciales también se mostró disconforme con la medida, toda vez que solamente beneficia a un sector del Poder Judicial que no es precisamente el sector de menores ingresos.

“Parece que al gobernador ‘se le escapó la tortuga’”, vociferó un veterano gremialista del sector al comentar que todas las provincias que adhieren a esta ley nacional tienen conflictos inmediatos con el personal del área, pues la desigualdad se torna manifiesta cuando el privilegios se hace sentir entre los sectores más desprotegidos.

“Pareciera que le están fallando los asesores al gobernador que no le informan del malestar popular que existe en la comunidad respecto de esa área tan cuestionada vinculada al ministro de Justicia y Derechos Humanos, como así al sector judicial, en que los nombramientos que se vienen realizando parecen ‘votos cantados’ que se conocen antes de las actuaciones del Consejo de la Magistratura, pues cuando no es pariente el juez designado, resulta ser militante de la primera hora”.

Otra vez llegaron los privilegios que, a decir verdad, nunca se fueron, pero esta vez irritan más porque se trata se un sector muy sensible a la sociedad, como lo es el Poder Judicial. El agravante es que los parientes y amigos o militantes que se designan no puedan exhibir lauros de valía que los coloque en el lugar donde se encuentran.

Aquí, lo malo es que la justicia provincial carece de nivel y calidad institucional. De los jueces y magistrados, mejor no hablar.

jueves, 9 de abril de 2009

Se mató de pena…por la irresponsabilidad del Estado



Borracho o drogado, el muchacho bandeño, amigo de lo ajeno, rompió la vidriera de un comercio céntrico, al parecer en un intento por perpetrar un robo.

Pero fue detenido por la policía que, al acto, advirtió que estaba “bajo el efecto de la droga”. Estuvo 17 días en el calabozo de la seccional primera. No fue visitado por ningún familiar y, consecuentemente, jamás se interesó por su situación abogado alguno.

Finalmente, dice la policía que se ahorcó en su celda, con una remera.

Murió de pena; por tanta indefensión. Afuera, en la calle, al parecer, vivía del hurto y del robo, logrando pequeños botines para comprar droga.

Fue, en vida, uno de los tantos excluidos que pululan por los barrios pobres de Capital y Banda, dedicados a la delincuencia por falta de oportunidades o de respuestas de su familia, de sus prójimos o del Estado.

Ahora, fue “condenado” a 17 días de encierro y permaneció acorralado en un calabozo por el hecho de haber roto una vidriera.

Los policías intervinientes de la seccional primera y, sobre todo, el juez en turno, Abelardo Basbús, son los responsables de esta tremenda violación de los derechos humanos.

Es inadmisible que un juez consienta el encarcelamiento por el término de 17 días de un individuo que rompió una vidriera de un comercio con el propósito de robar.

Es, a las claras, más grave el delito de Basbús y de la policía, quienes pisotearon las garantías constitucionales que amparan a cualquier ciudadano.

El manejo que tuvo el juez con esta causa lo pinta como un violador de los derechos humanos, de las disposiciones constitucionales y de todas las normas del Código de Procedimiento Criminal.

Con razón, Basbús, en sus cuatro años como juez en comisión, ya acumula cerca de setenta denuncias y varios pedidos de juicio político.

miércoles, 1 de abril de 2009

Los dos nuevos jueces de Zamora


La gran mayoría de los abogados del foro local recibieron con regocijo el pedido de renuncia del gobernador Gerardo Zamora a dos jueces del Crimen cuestionados: Jorge Salomón y Juan Jorge.

Y, de inmediato, los abogados litigantes del fuero Penal recibieron con desagrado las designaciones del propio Zamora de los reemplazantes: Darío Alarcón y Ana Alzogaray.

Es que los profesionales del Derecho no coinciden con los asesores del primer mandatario, quienes aseguran que el cargo de juez de Instrucción “es un puesto político”.

“Si bien son jueces en comisión, no pueden ser considerados como ‘funcionarios políticos’ si es que queremos al menos esbozar una mínima calidad institucional”, coinciden los abogados.

Lo cierto es que ninguno de los dos tiene experiencia como litigantes en Derecho Penal. La señora Ana Alzogaray de Santillán fue concejal de la Capital y diputada provincial, alineada detrás de la figura de José Zavalía y, consecuentemente, una militante destacada dentro del radicalismo. A su vez, Darío Alarcón viene de desempeñarse como defensor del Pueblo de la provincia y no se lo conoce como abogado que caminó los pasillos del Palacio de Tribunales. Es, apenas, uno de los amigos preferidos del gobernador Zamora.

Así las cosas, los pronósticos de los abogados del foro local es que los dos nuevos jueces le van a hacer un flaco favor al servicio de justicia. “Es que hasta que logren conocimiento y experiencia van a quedar a expensas de los manejos de la policía y de los instructores, y van a terminar pagando los platos rotos como todo magistrado del Crimen que deja que otros le instruyan los sumarios”, aseguran los abogados. 

martes, 31 de marzo de 2009

De procesos, procesitos y procesistas



Por Facundo Peñaloza

En la Casa de Gobierno arrecian las versiones sobre la suerte de los que se van y los que se quedan el la planta baja del Palacio de Tribunales. La consigna estaba dirigida para los cinco que ofician de jueces de Crimen y que a la fecha se encuentran sin acuerdo, es decir que estaban designados de “upa”. 

¿Por más de cuatro años? “Si señor. Y no le han mentido”, me respondió un señor que pasaba por el despacho del juez de turno.

Dicen que el viernes a última hora ya había presentado su renuncia uno de los integrantes del clan “nepótico”, el tan cuestionado y “subordinado”  “Shela” Jorge, a cargo del juzgado de Crimen de quinta nominación. 

La verdad, dicen que desde hace tiempo le vienen pidiendo la renuncia al ex integrante del proceso 76, atento las desprolijidades observadas en ese despacho. 

Como se recordará, el renunciante magistrado integraba la jefatura de asesores del Consejo de Educación en las épocas de don Cesar Fermín Ochoa. Durante estos últimos cuatro años, como juez, nadie le decía nada porque estaba sostenido por su pariente el ministro de Justicia (¿?) y  Derechos Humanos (¿?), Ricardo Daives.
 
Para las próximas horas se esperan otras renuncias que son interpretadas como “rajes” y, el que seguiría en la lista de cesanteados figura el juez de tercera nominación –también pariente de Daives- Jorge Salomón. Ese despacho ya tiene nuevo dueño: el ex defensor del Pueblo, Darío Alarcón, amigo personal del gobernador Gerardo Zamora.

A su vez, el juez del Crimen de primera nominación, el añatuyense Gustavo Herrera (hombre del vicegobernador Ángel Niccolai), tiene otras aspiraciones. Si bien no quiere estar “ni un minuto más” en el juzgado de Instrucción, ambiciona una vocalía en una cámara de apelaciones en lo Criminal y Correccional. Habría exigido: “Si no me designan en un tribunal de apelaciones, me voy a mi casa”.

Los que no tienen objeciones, al menos para el gobernador Zamora, son los jueces de segunda nominación, Abelardo Basbús y de cuarta nominación, Ramón Tarchini Saavedra. 

“El caso Llinás”

Hablando de proceso, de procesitos y de procesistas,  se supo también que el electo diputado Raúl Lorenzo, al otro día de su asunción, pidió audiencia con el gobernador Zamora y, sin ponerse colorado, le pidió un candidato de su sector para la lista de diputados nacionales; que todavía no se conformó.

-“¿Queeeeé! ¿Me estás cargando?”, habría expresado el “mandamás”. 

Lo que viene a confirmar la nota publicada en “Arena Política” respecto del alzamiento de los cuatro diputados del sector “colectora”.

Dicen que este entredicho abortó la inminente designación del abogado Juan Llinás (cónyuge de la diputada recién asumida Mabel Matheu de LLinás) al frente del Tribunal de Cuentas de la provincia. 

- “Muchito te lo iba a durar”, recuerdan que solía decir el finao’ “Deyes” cuando se enteraba de noticias como esta.

Claro, es que los colaboradores de Zamora empezaron a preguntarse:

“¿Éste Llinás no era el que asumió como director del Registro de la Propiedad del gobierno de la dictadura militar encabezada por el general César Fermín Ochoa?”  

Por supuesto, es el mismo. Por ello, menos mal que Zamora no lo designó porque si se entera el compañero Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de la Nación, de inmediato inicia las denuncias pertinentes ante el juzgado Federal.

lunes, 30 de marzo de 2009

Jueces en comisión, o una idea propia de los gobiernos de facto

La expresión “jueces en comisión” tiene dos interpretaciones, según la doctrina. La primera es la que pudiere derivar de la intervención federal en relación al Poder Judicial y/o del nombramiento que hace referencia el artículo. 99 inc. 19 de la Constitución Nacional y, la segunda lisa y llanamente es un resorte propio de los gobiernos de facto.

Se puede decir entonces que mas allá de los casos en que la Constitución así lo autoriza, la idea de poner jueces “en comisión” es a todas luces una idea propia de los gobiernos de facto o usurpadores, y se encuentra en las antípodas de toda idea de sistema republicano de gobierno del que informa e impone nuestra Constitución.

Se ha dicho hasta el cansancio en la doctrina y jurisprudencia que “el presupuesto de inmovilidad de los jueces es el requisito indispensable y elemental del que se nutre la idea de independencia en la función judicial”.

Viene en nuestro auxilio el ilustre maestro don Mario Midon, profesor titular de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste, quien en su Manual de Derecho Constitucional Argentino - La Ley -2da. Ed. 2004 Pág. 815, al respecto ha dicho: “Como somos parte de un país que históricamente camina por la cornisa de la ilegalidad, también hemos sido capaces de crear fórmulas para burlar tan contundente el mandato de los fundadores. Por ejemplo, los gobiernos de facto idearon el mecanismo de ‘poner en comisión al Poder Judicial’, declaración que importaba que sus miembros perdían, por un acto de fuerza de quienes mandaban, la inmovilidad que los amparaba y, por lo tanto, su debida independencia. A la creación de aquéllos, algunos gobiernos de jure, haciendo ostentación del adagio popular que reza hecha la ley, hecha la trampa, promovieron ascensos de los jueces que no resultaban de su agrado para luego llenar la vacante con un candidato más ‘permeable’ a sus intereses”.

El Poder Ejecutivo, en un gobierno democrático de iure, al colocar en el ejercicio irregular de su mandato "jueces en comisión”, resulta temperamento y conducta repugnante a toda idea de respeto a la sede y grado de los jueces como garantía indispensable de su actuación.

El artículo 5 de la Constitución Nacional pide a los gobiernos provinciales un minino de garantía y “respeto al sistema representativo republicano y que aseguren la administración de justicia”.

¿Podemos pensar seriamente y tan sólo por un instante que poner “los jueces en comisión” asegura lo que la Constitución manda ? Indudablemente no.

Muy por el contrario, bajo el velo de un falso proceso de "purificación del Poder Judicial ", en nuestra provincia se llevó adelante una reforma constitucional (2.005) con patrones de conductas y comportamiento propios de los gobiernos de facto. Pues, con el imperio del número en la constituyente, se privilegio un Estado de Derecho acorde a los intereses del gobernante de turno, dejando de lado el servicio que comprometieron cumplir al acceder al poder.

Así las cosas, los constituyentes radicales-kirchneristas cayeron en falta absoluta de conciencia; pero entendida esta última no como un obrar irresponsable, sino, como lo sostiene John Roger, en una falta de conciencia que se traduce en "la falta de conocimiento de lo que hay que hacer en una situación".

Y, con ese desconocimiento, que no admiten las "autoridades", no están dispuestas a enmendar tamaña falencia a fin de normalizar de una vez y para siempre nuestro Poder Judicial, para dejar de tener, como único ejemplo en la historia institucional de nuestra Nación desde su creación como Republica, que un gobierno santiagueño tiene por más de cinco años consecutivos jueces de facto o en comisión.

miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Poder Judicial o vergüenza nacional?



 
Contra el despotismo de los poderes del Estado nos queda como última instancia el Poder Judicial, pero contra el despotismo del Poder Judicial no existe instancia alguna.
 
Nuestro régimen republicano de gobierno se cimenta por ello en aquel Poder Judicial,  cual supremo garante de los derechos ciudadanos. Sistema republicano que Pablo Lanusse, en la última intervención federal, vanamente, procuró restablecer  para Santiago del Estero.-
 
Y como toda enfermedad que aqueja a una sociedad, al fracasar los remedios federales con su dosis de intervención, aquellos parásitos que vinieron a combatir se reciclaron en una nueva generación de gérmenes muchos más virulentos y endémicos, que atentan contra nuestro tejido social. 

Esperamos y anhelamos que el cuerpo social reaccione a tiempo  generando los anticuerpos necesarios y suficientes como para autocombatir la infección que hoy padece a consecuencias de estos nuevos parásitos, que al presente rebosan en la putrefacción,  por ellos mismos generada.
 
Para lograr dicho saludable objetivo necesitamos de un Poder Judicial independiente y responsable, ejercido por hombres honestos y  probos, despojados de toda sospecha social, sometidos únicamente al imperio de la ley y al derecho. Jueces que puedan libremente practicar una cirugía mayor, tendiente a garantizar los postulados del artículo 2º de la Constitución provincial, cuando expresa: "Esta Constitución promueve la justicia social basada en el trabajo y propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la igualdad, la solidaridad, el pluralismo político y la seguridad jurídica de la persona, de sus bienes y de sus derechos". 

¿Cómo lograr aquella anhelada seguridad jurídica? Únicamente respetando la Constitución, ley suprema que todo funcionario jura cumplir. 
 
Desde los púlpitos y en todos sus mitines, pasando por su plataforma de gobierno, nos prometió el gobernador Gerardo Zamora restablecer aquel régimen republicano de Gobierno, a partir de una justicia "independiente".

Finalizando sus primeros cuatro años de gobierno, advertimos que la justicia provincial está peor que nunca, con graves sospechas de continuar en la misma y cómoda situación en su segundo mandato. 
 
Por ejemplo, decir jueces en comisión es lo mismo que hablar de mano de obra desocupada empleada directamente por el Poder Ejecutivo, incapaz de garantizar al pueblo aquella seguridad jurídica en su persona, bienes y sus derechos.
 
Para evitar los errores del pasado, en vano se ha reformado la Constitución provincial en el año 2.005, estableciendo con jerarquía constitucional y en su Capítulo V, el Consejo de la Magistratura, en la intención de que sea este organismo quien proceda seleccionar mediante concurso público a los postulantes para las magistraturas inferiores del Poder Judicial.
 
Pero al presente, la norma constitucional que reglamenta su "integración y funcionamiento", son de cumplimiento imposible. Ello obedece a las propias trampas impuestas en sus leyes complementarias, dictadas a iniciativa del Poder Ejecutivo de manera solapada e ilegal a fin de continuar manteniendo el poder despótico y absoluto sobre un poder supuestamente independiente en un régimen republicano de gobierno.

viernes, 6 de marzo de 2009

Justicia observada y condenada


En nuestra provincia continúan las designaciones de jueces y camaristas prácticamente a dedo, atento al armado "manipuleado" desde el Consejo de la Magistratura.

No hace mucho señalamos al Poder Judicial como que transita a la deriva. Sin “capitán ni timonel", como dice la canción, y es por ello que el gobernador Gerardo Zamora no puede enderezar ese poder cuestionado por la sociedad, que desde el momento mismo en que asumió se convirtió en un rejunte de obedientes pedigüeños a cambio de la permanencia en el cargo.

Todavía se recuerda la “elaborada” designación del vocal del Superior Tribunal de Justicia, Raúl Juárez Carol, quien salió del acuerdo de personas que querían ofrecer las gracias por los favores recibidos del renegado sobrino de Carlos Arturo Juárez.

Después vinieron otros nombramientos entre los tan cuestionados jueces y camaristas, como Víctor Rotondo, Raúl Romero, Jorge Salomón, Juan Jorge, Tarchini Saavedra y tantos otros que no gozan precisamente del consenso de los empleados, abogados y comunidad en general.

Ahora mismo, el Senado Nacional analiza el caso del polémico nombramiento del juez Carlos Compaired como camarista federal en La Plata. Su designación fue objetada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), y la Coalición Cívica presentó un dictamen minoritario en la Comisión de Acuerdos del Senado que rechaza el nombramiento.

Al juez se lo cuestiona su actuación en una causa donde una mujer de 90 años reclamaba la devolución de $ 500.000 atrapados en el corralito. Allí se presentó un supuesto apoderado, pero un juez descubrió que la ahorrista había fallecido y ordenó frenar el pago. La sala que integraba

Compaired revocó ese fallo en tiempo récord, durante la feria, y dispuso que se entregaran los fondos al apoderado, que había alegado ser co-titular del depósito y había presentado certificados médicos falsos. El camarista Leopoldo Schiffrin hizo una denuncia contra Compaired, pero fue archivada por falta de impulso fiscal. No obstante, el juez que la recibió dejó asentado que hubo graves irregularidades en el fallo de la Cámara.

También, la diputada Marcela Rodríguez declaró que Compaired no tiene "la idoneidad moral mínima" para que los senadores lo nombren en un cargo de tanto peso político.