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domingo, 22 de agosto de 2010
Marta Velarde participó en el Instituto Nacional Demócrata de EE.UU.
lunes, 16 de agosto de 2010
Por políticas de largo plazo
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jueves, 29 de julio de 2010
Marta acompaña a José en la campaña
sábado, 10 de julio de 2010
Marta Velarde participó de una reunión con un ministro brasileño
martes, 18 de mayo de 2010
Documento binacional por el caso Botnia
lunes, 14 de diciembre de 2009
Otro año perdido para el campo

viernes, 23 de octubre de 2009
Enérgica oposición al presupuesto kirchnerista

miércoles, 16 de septiembre de 2009
Asonada contra los medios, nota del diario Clarín

lunes, 14 de septiembre de 2009
“Caso Clarín”: menos mal que está Marta Velarde

viernes, 4 de septiembre de 2009
La política y el campo

Por Marta Velarde, diputada nacional por Santiago del Estero, publicado por el diario La Nación de Buenos Aires.
Hay momentos en la historia en que se generan procesos que las dirigencias no perciben, y por eso cometen errores graves. El llamado conflicto con el campo es el resultado de ignorar las enormes transformaciones científicas, tecnológicas, económicas y sociales del agro y de las economías regionales, que es el interior del país.
La Argentina ha vuelto a tener, desde hace seis años, una oportunidad en los mercados para colocar su producción agroindustrial a precios razonables. El desarrollo de los grandes países asiáticos, como China y la India, ha llevado a centenares de millones de personas a superar el hambre, a comer todos los días.
Nuestro país tiene todas las condiciones para ser un gran proveedor de alimentos y un deber moral para colaborar con el fin del hambre en el mundo. Eso nos dará no sólo satisfacciones, en cuanto al cumplimiento de ese deber, sino también la posibilidad de lograr una etapa prolongada de crecimiento.
Los errores del Gobierno provocan, sin embargo, que tengamos hambre en nuestro propio territorio por primera vez en la historia.
Cuando estábamos alcanzando los cien millones de toneladas de producción agrícola, manteniendo los planteles ganaderos a pesar de la superficie menor destinada a la industria más antigua del país, en vez de promover políticas para lograr en pocos años 150 millones de toneladas, expandir los rodeos vacunos, generar valor agregado industrializando granos, oleaginosas, carnes, alentar las economías regionales, ampliar las superficies irrigadas, el Gobierno prefirió castigar con saña a la producción.
En un país donde se promueven la expansión y el monopolio del juego, que tributa menos del 15% de sus ingresos al Tesoro nacional, los cereales y oleaginosas soportan retenciones que oscilan entre el 20 y el 35% de sus ventas.
Nunca entendió el Gobierno y su ineficiente burocracia que la expansión de estos años fue el fruto del trabajo y la incorporación masiva de ciencia y tecnología por parte de los productores, mientras las actividades que siempre vivieron de la prebenda y el subsidio cerraban sus negocios para dedicarse a la importación o vendían sus establecimientos.
El campo es la locomotora de un proceso de desarrollo sustentable que requiere gobiernos normales que respeten las instituciones, den seguridad jurídica y personal, y promuevan políticas que aseguren la competitividad y la modernización de la economía, recuperen el sector energético y un sistema de transporte eficiente y barato, que termine con el castigo para los productores que significa producir a más de seiscientos kilómetros de los grandes mercados internos y de los puertos.
La necesaria industrialización del país vendrá de la prosperidad del sector, que es demandante de una industria de herramientas y maquinaria de capitales nacionales, de fertilizantes y plaguicidas, vehículos de todo tipo y servicios complejos, que hoy dan trabajo a más de un millón de personas, más el basamento de la industria alimentaria que avance, incluso, a la comercialización de nuestros productos hasta las góndolas de los mercados externos.
La política para respetar la rentabilidad del campo consolida a una clase media rural emergente, verdadera "burguesía nacional", recuperando al interior, manteniendo a la población en sus ciudades y pueblos tradicionales.
Debemos resolver los problemas del conurbano, pero también evitar nuevos "conurbanos", con sus cordones de miseria y marginalidad. Un gran desafío para terminar con la pobreza, que ahora es estructural.
La Argentina tuvo los recursos para producir más, si tenemos en cuenta que en dos años se han ido casi 50.000 millones de dólares, y que solamente en subsidios a sectores prebendarios y a las tarifas de servicios para los grupos de mayores ingresos se han gastado más de 68.000 millones.
Cuando se piensa en el día a día, cuando no se tienen ideas, cuando no se sabe ni se conoce el país productivo. Cuando se ignoran el mundo y sus reglas, y no se respetan las propias, se obtienen malos resultados. Si el único objetivo son los intereses personales del que gobierna y la acumulación del poder por el poder mismo, y se desprecia la producción y el trabajo, los resultados serán propios de la pequeñez de los que gobiernan.
Porque como decía Ortega y Gasset: "A la República sólo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia el porvenir".
lunes, 17 de agosto de 2009
De los siete, Marta fue la única que defendió la parada

sábado, 25 de julio de 2009
El modelo K en Santiago

Por la diputada nacional Marta Velarde (publicado por el diario
Escandaliza al país el conocimiento del patrimonio del ex intendente de la ciudad de Santiago del Estero. Algo que no nos sorprende a los santiagueños, pues al poco tiempo de asumir el cargo, este político del radicalismo K pasó de la pobreza a una impúdica demostración de riqueza.
La provincia gobernada desde 2005 por el Frente Cívico, de Gerardo Zamora, soporta un proyecto hegemónico, con una prensa en gran parte manejada desde el Ejecutivo, y un Poder Judicial, en su mayoría, todavía en comisión.
Es el modelo K llevado a Santiago del Estero en plenitud, donde la combinación de ineptitud y corrupción se convierte en una mezcla peligrosa para la salud institucional, y la resolución de los viejos problemas que aquejan a una de las provincias más pobres del país.
Lo sucedido en Santiago es un reflejo cabal de la degradación institucional de la política argentina. Personajes sin currículum, desconocidos por la sociedad, como el ex intendente y su ahora sucesor, integrante de la mayoría cómplice del Concejo Deliberante. Ocupan cargos para los que no están preparados, como ocurre en una Legislatura donde alguno puso a su mucama, y otros a sus secretarias, como diputados provinciales.
El juez que está a cargo de la causa Alegre es el mismo que no ha investigado nada sobre el crimen del empleado Domínguez, de Rentas, que fue testigo de un escándalo de corrupción en esa repartición provincial y más tarde apareció descuartizado. Ese magistrado está en comisión y espera una promoción a camarista.
Miles de millones de pesos han ingresado por coparticipación y fondos federales, incluidos en el Acta de Reparación Histórica. Sin embargo, la obra no equivale a los más de quince mil millones recibidos de
Mientras tanto, se mantienen los peores índices de pobreza, indigencia, desnutrición y mortalidad infantil. El agua potable llega sólo al 30% de la población. Enfermedades como el mal de Chagas, el dengue y la gripe A son ocultadas, y se ha utilizado a niños como "conejos de Indias" de medicamentos, aprovechándose del analfabetismo de sus padres. siendo responsable un ex ministro de Salud del gobernador.
La provincia tiene el mayor índice de abstención electoral del país, que es la forma de protesta que ha elegido gran parte del pueblo de mi provincia, ante las insolencias del poder y su estructura clientelar, y de compra de votos.
Como vemos, un panorama parecido al nacional, donde el enriquecimiento del matrimonio gobernante es proporcional al empobrecimiento del pueblo.
lunes, 11 de mayo de 2009
Orgulloso y avergonzado

miércoles, 22 de abril de 2009
Marta proyecta bajar a 12 años la edad de imputabilidad





