domingo, 11 de julio de 2010
Los cheques de Civallero: la gran estafa inconclusa
domingo, 30 de mayo de 2010
Los túneles del teatro 25 de Mayo (nota1)
domingo, 9 de mayo de 2010
El último café
miércoles, 24 de marzo de 2010
El golpe
domingo, 7 de febrero de 2010
Sacate el antifaz… te quiero conocer
sábado, 9 de enero de 2010
Predicar en el desierto
Miguel A. Brevetta Rodriguez
¿A quiénes podrían importarles las predicas en el desierto? Fluyen los quijotes en el ejercicio de la adulonería. Nadie opina porque le puede costar el magro conchabo que les da de comer. Lo cierto es que orfandad y el desinterés circulan plácidamente por los pasillos en donde debieran elaborarse planes culturales serios, idóneos y competentes que colmen las expectativas de una comunidad desamparada de los beneficios de la cultura.
Son varios millones de pesos los destinados al área cultural. Varios millones no justificados, -en muchos casos al estilo Alegre-, camuflados como pertenecientes a otros rubros, a veces disfrazados de subsidios destinados a instituciones de las denominadas fantasmas, pero con titulares de carne y hueso, nombre y apellido.
Nunca conocimos un plan cultural en Santiago del Estero, tampoco planillas de rendición de cuentas pertenecientes a ese espacio. Transitamos un enero vacío de contenidos recreativos, como con seguridad, lo será el mes siguiente y así sucesivamente hasta que la iniciativa privada aporte algo de lo suyo. Caso contrario, tanto la subsecretaria de Cultura, como la dirección general –que no sabemos su razón de ser- museos y otras dependencias afines, solo sirven para adornar un organigrama y para el cobro de sueldos, por nada.
El aislamiento voluntario, en donde se colocan algunos funcionarios para nada contribuye a la toma de conciencia del descuido en que se encuentra nuestro acervo intelectual.
No ven, no sienten, no leen y tampoco quieren escuchar cuando se les señala las magras realizaciones en que vienen incurriendo. Cuando se les aportan ideas superadoras, miran para otra parte o hacen lo contrario, tal si fuesen especialistas en las aéreas en que asumieron, sin importarles los pésimos resultados obtenidos, a lo largo de varios años de inútil gestión.
El miércoles 30 de diciembre, en horas del medio día, asistimos involuntariamente a una suerte de explosión cultural pergeñada, como todos los años, en la vereda de una céntrica confitería ubicada al frente de
Desde horas tempranas, las mesas del antiguo Barquito Bar se fueron poblando de artistas santiagueños residentes fuera de la provincia, que como es natural, retornan a sus ancestros para celebrar las fiestas de fin de año. Pudimos ver a Peteco y a Cuty Carabajal, a Juan Saavedra, Carlos Miguel Fuentes, Eduardo Manzur, entre otros. Destacados bailarines y bailarinas del medio, artesanos, pintores, actores y militantes de la cultura popular departiendo fraternalmente las cosas de Santiago.
Los peatones de paso por el lugar abandonaron sus quehaceres para presenciar y aplaudir a sus artistas que improvisaron en la vereda, un recital con lo mejor de sus interpretaciones. Todos los presentes, allí mezclados bailaron al son de la zamba, el escondido y la chacarera, conformando así un paisaje emotivo y sentido que debiera repetirse en forma permanente.
En el mismo lugar, escuchamos a varios turistas, que asombrados por el encuentro espontáneo de músicos santiagueños, destacaron la sencillez y la originalidad del espectáculo. También escuchamos a los artistas, despotricar en contra de los jerarcas que administran los fondos de la cultura provincial: ¡Tanto dinero presupuestado en mano de estos inexpertos es un verdadero despropósito… ! ¡Ojalá que los cambios lleguen con el nuevo año…! Y del mismo tenor otras expresiones, que por conservar el buen gusto, no reproduzco en esta nota.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Reiter-arte

lunes, 30 de noviembre de 2009
En memoria de Enrique “Chuni” Rizzo Patrón

miércoles, 28 de octubre de 2009
Caso Catella: intolerancia, ineficiencia e impunidad

jueves, 15 de octubre de 2009
Vagancia, suciedad y cementerio de palmeras

martes, 6 de octubre de 2009
El otro diario de Yrigoyen

jueves, 17 de septiembre de 2009
Caso Tuppo o el gran deschave judicial

viernes, 11 de septiembre de 2009
El caso Tuppo o el gran deschave judicial

viernes, 4 de septiembre de 2009
La pobreza no es joda

Por Miguel A. Brevetta Rodriguez.
Los días de la Argentina en medio de un particular invierno, tienen las mismas características que se le atribuye al mes de agosto, atribulado por vientos contrarios imprevistos y cambiantes que no cesan en contagiarnos su mal humor. Números huecos informa la estadística, manipulada sin rubor. Nos muestran una pintura como propia, pero todos sabemos que no les corresponde porque el sello pertenece a otro autor.
La gente está en la calle azorada y desconcertada por tanto manoseo institucional. No se comprenden las idas y venidas de un gobierno que asume las características de un barco que gira sin sentido, sin norte ni rumbo cierto que nos lleve a presumir que de igual modo se podrá arribar a puerto seguro, sin ningún tipo de contingencias ni imprevistos antes de llegar a destino.
Nadie quiere hablar de la pobreza. Nadie quiere ser pobre. Nadie desde el poder quiere asumir que la pobreza crece, que nunca bajó sus índices y que se encuentra en plena propagación. Pero parece que duele más cuando la cachetada se la recibe desde afuera de parte de quien tiene la autoridad moral suficiente para aplicar medidas correctivas.
El mundo entero escuchó la prédica lanzada desde el Vaticano. ¿Dónde queda la Argentina? Se preguntaron muchos sin entender el verdadero significado de la sentencia papal. Es que Benedicto XVI escribió unas líneas que fueron réplicas de aseveraciones que ya habían hecho, aquí o en Roma, importantes prelados argentinos.
El "escándalo de la pobreza" o la "inequidad social" de la Argentina, según los términos usados por el Pontífice, son palabras que había usado mucho antes el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y jefe de la Iglesia argentina, ante el propio Papa en una visita ad limina a Roma (a los umbrales de los Apóstoles), al frente de una delegación de obispos argentinos.
Hace pocas semanas, el obispo de San Isidro y titular de la influyente Pastoral Social, Jorge Casaretto, denunció que la pobreza afectaba en la Argentina al 40 por ciento de la población. ” (1)
Fue una noticia que no se pudo esconder ni distorsionar ni manipulear. El mundo entero se informó por boca del Santo Padre que los índices de pobreza en nuestro país son alarmantes. Claro, no quedó otra que reconocer que hay pobres en la Argentina, pero no en la magnitud de la denuncia impetrada por la Iglesia Católica.
La respuesta -a tanta sinceridad- de parte de los que nos gobiernan no se hizo esperar. De inmediato se destinaron 600 millones de pesos para que los partidos de fútbol sean televisados por canales de aire. Y al día siguiente, a la hora del desayuno, se daba a conocer el incremento patrimonial en millones de pesos del matrimonio gobernante. ¿Qué tal? Por algo en el exterior nos miran con ojos extraños.
Si el escándalo del hambre se hubiera situado en países del África o en medios de algunas “republiquetas” que no justifican su razón de ser, el impacto de la noticia no habría desconcertado al mundo, pero la Republica Argentina -otrora granero del mundo- nunca debió atarse a una caída libre hacia un submundo al que nunca perteneció y al que los argentinos no queremos pertenecer.
Nadie se explica las causas por las que la pobreza, en un país que tiene toda la posibilidad de no ser pobre, además de estar ligada al negocio esencial de una vasta dirigencia, corre también el riesgo de pasar a ser una categoría mental de aceptación colectiva, como ha sido el caso de la corrupción.
Es asombroso el umbral de admisión que hemos desarrollado frente a esta última. No es que la corrupción no sea combatida porque no hay suficientes mecanismos institucionales para hacerlo. La evidencia funciona al revés: si no hay mecanismos institucionales de control efectivo es porque la sociedad sigue siendo indiferente al fenómeno. Lo más importante, teniendo en cuenta este antecedente, es que la pobreza no corra la misma suerte. Si la pobreza es funcional a la política, la pregunta que es necesario hacer es, después de tantos años de frustración, ¿si estos políticos no son secretamente funcionales a nosotros, el resto de la población? Porque ese sería finalmente el más poderoso circuito integrado, el mayor impedimento para la modificación de la realidad. (2)
¿Cómo es posible denunciar la existencia de una abrumadora pobreza en el seno de un país inmensamente rico? ¿Y que justamente quienes gobiernan ese país declaren públicamente un incremento patrimonial que raya en lo escandaloso? “Si es lícito y es legal, tal vez no sea ético, ni moral, ejercer funciones impropias para el beneficio del propio sustento de los que solamente debieran gobernar, sin ejercer ninguna otra actividad” (3) Y sin embargo parece que a pocos les interesa el estado de abandono e indiferencia en que se encuentran nuestras áreas de producción.
Debemos recordar que no hace mucho se tuvo que dejar de lado un desmedido “tarifazo”, impuesto por decreto a todos los argentinos. No lo hicieron por advertidos, ni porque se dieron cuenta que estaban cometiendo un grave error al confiscar los bolsillos de los más necesitados.
Pusieron la marcha atrás, cuando escucharon los primeros golpes de cacerolas, justo al frente de la residencia presidencial.
Fuente:
1- Un termómetro fiel de la situación social, por Joaquín Morales Sola, La Nación, 7/08/2009.-
2- El riesgo de aceptar la pobreza, por Enrique Valiente Noailles, La Nación 9/08/2008.
3- Ricos y Famosos: http://www.brevettarodriguez.com/politica.html#ricosfamosos
domingo, 12 de julio de 2009
Naipe marcao

Por Miguel A. Brevetta Rodriguez
Recién pasaron 10 días desde las últimas elecciones que terminaron dándole la espalda al partido que gobierna. ¿Ya será el tiempo para el análisis? No, para un comentario meduloso, pero es suficiente para abrir signos de admiración, ante tanto despropósito de parte de los que fueron derrotados, sumados sus socios.
Resulta que recién les “cayó la ficha” a los que estaban preparando el segundo mandato de Néstor Kirchner para las elecciones del año 2011. La ficha les cayó igual que una moneda de escaso valor y, por ahora, nadie, tal vez por vergüenza, se anima a recogerla en público.
Al día siguiente del revés electoral del matrimonio que nos gobierna, se publicaron las siguientes sentencias: "El Gobierno sufrió una derrota importante. Hay deterioro económico y social" (Roberto Lavagna, ex ministro de Economía), "Gané porque me votaron los salteños, y no Cristina y Néstor Kirchner", expresó eufórico el actual gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
"No respeto a Scioli. Puso a Buenos Aires de rodillas ante el gobierno nacional", expuso el infatigable Alberto Rodríguez Saa. "La sociedad dijo basta a la intolerancia y el patoterismo", aseguró Margarita Stolbizer, flamante diputada electa por el Frente Cívico.
Hasta el “atrevido-perdedor” de Juan Schiaretti se animó a expresar que le “llamó la atención que la presidenta Cristina Kirchner haya dicho que el kirchnerismo ganó las elecciones del domingo. La verdad es que el kirchnerismo perdió en todo el país", sostuvo, como si no fuese el principal artífice de la derrota anunciada en la ciudad de Córdoba, donde fue plebiscitada su gestión sospechada de fraude.
Es que los gobiernos, en la Republica Argentina, se plebiscitan cada dos años, tiempo más que suficiente para la revalidación de los títulos que se pretenden conservar, sin que falte algún ingenuo que aspira a un mandato por tiempo vitalicio.
La historia reciente nos demuestra lo importante que resulta salir airoso en el plebiscito, pues quienes no sortearon ese primer escollo, o terminaron muy debilitados su mandato, o bien no llegaron a concluirlo, quedan estigmatizados con la marca de la derrota que no siempre se puede superar.
Quienes fueron artífices de las gestiones de Alfonsín y De la Rúa saben lo que estamos analizando, aunque no faltan los necios que sostienen lo contrario. "No se afecta la gobernabilidad. Los argentinos elegimos la democracia,” sentenció Aníbal Fernández antes de asumir como jefe de Gabinete de Ministros, lo que provocó más de una sonrisa entre los que se adueñaron de la victoria.
Es cierto que los argentinos “elegimos la democracia” como estilo de vida y, por el momento, no aspiramos a la menor intención de cambiarla por otro sistema, pero se equivoca el multifacético ministro cuando asegura que la derrota “no afectará la gobernabilidad”. El gabinete nacional en su totalidad, está sintiendo los efectos del cimbronazo que le produjo el resultado de la última elección, y como muestra de los efectos contraídos, termina de ensayar un tibio maquillaje sobre la estructura del poder, acudiendo a los beneficios del enroque -o enrosque- que por ser tan evidente, resulta difícil de ocultar.
La sombra de Néstor Kirchner sobrevuela en todos los ámbitos del poder. Sin ninguna duda, es quien decide sobre los que se quedan y lo que necesariamente deben irse de la vidriera gubernamental.
En la política, como en el manejo de las cartas, se admiten códigos no escritos que son pautas imprescindibles de las reglas del juego. Por ello, cuando el adversario conoce de antemano la jugada del contrincante, obliga a éste al retiro involuntario, pues si continúa la partida no le queda otra que reconocer la derrota. Sin embargo, son muy pocos los que portan la hidalguía de saber reconocer que se ha perdido.
Aquí no hay mucho para analizar, es tan simple, como lo dice el tango: “Pero, yo sé que vos/ no aguantarás el tren/ naipe marcado/ cuando ya es junado/ tiene que rajar”. (1).
(1) Naipe Marcado, tango de Ángel Greco, 13/05/1933.
viernes, 19 de junio de 2009
Déjà-vu (ya visto)

Por Miguel A. Brevetta Rodríguez (Nota I)
Cuántas veces cantamos o escuchamos el tango que dice: “La historia vuelve a repetirse… el mismo amor… la misma lluvia/ el mismo, el mismo loco afán” (1) Es como decir que el pasado se recicla y se suceden como por magia hechos y situaciones que vivimos con anterioridad.
Esa extraña sensación de haber vivido antes una determinada situación es llamada por los franceses déjà vu, que quiere decir: “ya visto”. Este nombre se debe a un científico francés de finales del año 800, Emile Boirac.
Pero esta manera de denominarla es considerada poco apropiada por muchos estudiosos, que sostienen que sería más apropiada llamarla déjà vecu, es decir: “ya vivido”. Dicen algunos investigadores que se debe a un error de nuestro cerebro difícil de explicar. Es una sensación que casi todo el mundo ha sentido alguna vez, más aun si vive en la Republica Argentina y en especial en Santiago del Estero y conoce “la política en los tiempos del dengue” (2)
Precisamente es el tema político quien inspira el titulo de ésta nota y confirma la existencia de la llamada anomalía cerebral. Por estos días un juez Federal de la Nación citó a un candidato -virtual ganador de la próxima contienda electoral en la provincia de Buenos Aires- para que preste declaración “indagatoria” en una causa compleja, porque en uno de sus teléfonos pertenecientes a sus empresas se registra una llamada supuestamente realizada por el imputado de la causa. Así viene procediendo la justicia argentina desde el comienzo mismo de la democracia sentando las bases de la inseguridad jurídica como un elemento propio del Estado.
Ahora resulta que quienes deben abandonar el poder por imperio de la propia Constitución, que dicta las reglas de juego en la democracia, reniegan de su destino pretendiendo forzar incomodas situaciones, con el sólo fin de perpetuarse en la función, que deben dejar, porque que es otro quien debe asumir. De ahí el manoseo institucional, y la aparición en escena de los “jueces títeres” que sostienen que el poder judicial es un apéndice del ejecutivo por lo que deben obedecer las ordenes del “manda mas de turno” aunque se lesione el frágil manto de la independencia de poderes y el debido procedimiento legal.
“La causa del juez Federico Faggionato Márquez está poblada de truhanes de módica calidad, capaces de decir cualquier cosa a cambio de muy poco. Penalistas de renombre han sacado esa conclusión luego de revisar el expediente por razones ajenas al escándalo actual. Un juez serio habría hecho todo lo contrario de lo que está haciendo el magistrado. Habría esperado el final de las elecciones para poder avanzar en la investigación sin el pataleo y la polémica que provoca la propia campaña. Fuentes inobjetables revelaron que Faggionato Márquez suele moverse entre oscuros operadores oficiales en la Justicia. Son personas desconocidas por la opinión pública y por la mayoría de los políticos, que hacen las veces de puente entre el Gobierno y muchos jueces. Algunos de esos hombres, ciertamente influyentes, ocupan cargos en organismos de control del Estado en nombre del kirchnerismo”. (3)
Es decir que estamos transitando por la línea imprecisa de las especulaciones, en donde el desprecio por las instituciones democráticas se hace evidente cuando la clase política actúa sin previsión, ni coherencia, ingresando al terreno de la repetición de errores, como si se tratasen de aciertos dignos de emular.
-(1) Por la vuelta –tango- 1938 Enrique Cadicamo.
- (2) www.brevettarodriguez.com/politica.html#dengue.
-(3) La campaña más sucia de la nueva democracia por Joaquín Morales Solá, La Nación. 14, junio 2009)
domingo, 31 de mayo de 2009
Más de un millón de pesos por día



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