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domingo, 18 de abril de 2010

Kirchner y Menem, la clave secreta

Rogelio Alaniz*  
Viejos tiempos. Menem, presidente, y Kirchner, gobernador de Santa Cruz. 
A más de un observador le llama la atención el comportamiento de Carlos Menem, funcional a la estrategia de los Kirchner. Algunos suponen que los Kirchner se han comprometido a aliviarle su situación procesal, otros consideran que en realidad lo que está jugando es la fuerte lealtad peronista, y no faltan los que aseguran que a Menem los años le han jugado una mala pasada, una manera elegante de decir que está “gagá”. Cualquiera de estas interpretaciones puede ser posible, pero el criterio de verdad para evaluar la conducta de Menem debe ser la propia trayectoria política del riojano, su pertenencia al peronismo y su singular manera de entender las relaciones con el poder.
Un ejemplo puede servir de punto de partida para ilustrar una hipótesis. Hace unos días, un amigo me contó que en una entrevista televisiva, Menem aseguró que la inflación en la Argentina era del veinte por ciento mensual. El periodista lo corrigió diciéndole que ése era el porcentaje anual. Menem insistió en lo suyo y durante tres o cuatro infinitos minutos se mantuvo esta discusión hasta que el periodista le demostró con estadísticas y opiniones de otros economistas que estaba equivocado. Sólo ante esta abrumadora evidencia, Menem aceptó que se había equivocado y no en un detalle sino en una dimensión que alteraba totalmente la realidad o lo que pretendía demostrar.
Pues bien, para mi amigo ésa fue una prueba más que evidente de que Menem está senil, suposición que yo me permití refutar en toda la línea recordándole que en 1989 Menem decía barbaridades parecidas y peores, y que durante su presidencia los papelones en las conferencias de prensa o en las declaraciones públicas eran cotidianas. En este caso, no se trataba de ignorancias culturales increíbles en un presidente, como suponer que Sócrates había escrito muy buenos libros o Borges era un extraordinario novelista o que los “Cantares” no los había escrito Antonio Machado sino Atahualpa Yupanqui; se trataba de fallas conceptuales vinculadas con su propia función.
Un político no está obligado a saber de todo, y mucho menos a conocer las últimas novedades teatrales o musicales, o la calidad de la reciente exposición de pintura en el Museo de Artes Visuales, pero debe estar actualizado en los temas que hacen a su trabajo. Pues bien, en todas estas cuestiones, Menem fue literalmente un inimputable, un personaje que se sostuvo en el poder gracias a las discutibles habilidades de la picaresca, porque jamás fue capaz de dar una definición, explicar un concepto, brindar un punto de vista interesante. Campeón de los lugares comunes, exponente típico de los más detestables vicios -ya no sólo del político sino del ciudadano-, alentador de las peores pasiones de una sociedad, exponente fiel de una visión del mundo donde la frivolidad suplanta al talento y los lugares comunes a la inteligencia, emblema del político tramposo que además se jacta de su condición de tramposo, Menem es quien es, pero su existencia política es también el emblema de una cultura, de una sociedad y de una importante fracción de la clase dirigente que creyó en su momento que por fin habían encontrado al “hombre del destino”. Dicho en términos sociológicos, el problema no es Menem sino el menemismo, o los menemistas, o la relación perversa que Menem estableció con la sociedad argentina.
Para concluir, el Menem de los ochenta años no es muy diferente del personaje que con sesenta años llegó a la Presidencia de la Nación y se mantuvo en el poder durante diez años gracias -no olvidarlo- al voto de los argentinos; por lo menos, de una mayoría de argentinos que lo votó en reiteradas ocasiones disponiendo de toda la información respecto de la catadura del caballero. Es más, en 2003 Duhalde tuvo que recurrir a una estratagema legal para impedirle llegar otra vez a la presidencia, porque en condiciones normales hubiera ganado, como lo demostró en esa primera vuelta de 2003 en la que obtuvo más votos que Kirchner.
Corresponde preguntarse, no tanto qué es lo que ocurre con Menem y Kirchner sino qué sucede con los menemistas y los kirchneristas. En segundo lugar, sería interesante saber si estas diferencias entre Carlos Saúl y Cristina o Néstor son decisivas o no, sobre todo si se tiene en cuenta que en política, los programas y los discursos cambian según las exigencias de las coyunturas. Pero lo que no cambia nunca es la concepción del poder y es en ese punto donde los Menem y los Kirchner son parecidos, demasiado parecidos al punto que muy bien podría decirse que ambos son leales seguidores del sagrado principio de que “para un peronista no han nada mejor que otro peronista”, sobre todo a la hora de sacarse las papas del fuego o repartirse las rentas del poder o sus despojos.
*El Litoral de Santa Fe.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Probable adelantamiento de las elecciones

Guillermo Cherashny
Los Kirchner, en una foto trucada, con su chanchito de la suerte.
Es probable que el gobierno se decida finalmente por adelantar las elecciones para marzo del 2011, porque los Kirchner creen que la situación económica aguanta hasta esa fecha pero nada más. El panorama previsto es el gasto público en ascenso, aumento de salarios públicos y privados y una inflación que tenga un tope del 30%. Pero si se toma febrero del 2009 contra el mismo mes de este año, la inflación es del 32% y la recaudación sólo aumentó el 20%, por lo cual no hay una trasmisión directa de la inflación. La mejora de la recaudación sólo tomó una parte de la inflación.
Buenos Aires City, la consultora de Graciela Bevacqua y Nicolás Salvatori, dijo que la inflación de febrero fue del 2,9% y que anualizada es del 42% y prevé para marzo un número similar al de febrero. Esto sin contar el aumento docente, el aumento del 20% a los estatales y el 19% a los privados, Y si el dólar está quieto en torno a los 3,90 pesos.
Pero si el dólar acompaña a una inflación del 30-35% anual, ahí la inflación se espiraliza y puede superar largamente el 40%. Por todo esto creemos que para junio o julio se producirá una crisis fiscal muy difícil de evitar, producto de una alta inflación, que puede derivar en un estallido social que provoque saqueos en los supermercados, como pasó a fines del 2001. Ya se sabe que este gobierno no tiene límites en expandir el gasto público para que la demanda promueva el crecimiento. Sin embargo, llega un momento en que la alta inflación paraliza el crecimiento de la economía, como se vio en la década del 80.

Poliarquía: Duhalde aventaja a Kirchner en imagen

Eduardo Duhalde.
El hombre oriundo de Lomas obtuvo el 38%, mientras que su rival logró el 37%, según una encuesta de Poliarquía consultores. El “Cabezón” también logró sacarle ventaja en reducir su imagen negativa, aunque en la Provincia Kirchner consiguió obtener un 23% de intención de votos para presidente, ubicándose segundo en el ranking.
Según la última encuesta en la provincia de Buenos Aires de Poliarquía consultores, arrojó datos llamativos. Entre los números que disparó el estudio figura que Eduardo Duhalde le gana a Néstor Kirchner en imagen positiva.
El hombre oriundo de Lomas de Zamora consiguió entre los bonaerenses el 38% de positiva, mientras que el patagónico alcanzó el 37%. En lo que respecta a la imagen negativa, Duhalde también salió favorecido.
El ex caudillo bonaerense reunió el 54% y su posible contrincante en el Partido Justicialista obtuvo un 61% de negativa.
 Sin embargo, los bonaerenses le darían una nueva oportunidad presidencial a Kirchner. La encuesta determinó que el santacruceño tiene una intención de votos del 23%, ubicándose segundo respecto a Julio Cobos, quien cosechó el 24%.

La pobreza de los argentinos

Marcelo Castro Corbat
 La pareja presidencial pasándose los atributos del mando.
No se necesitan estudios estadísticos ni mostrar el crecimiento de las villas de emergencia, los que duermen en las calles o la vida de los indigentes, para saber que la mayoría de los argentinos están empobrecidos.
El empobrecimiento del pueblo argentino se expresa en hechos diarios: su incapacidad de pago de los bienes de consumo para su vida diaria.
Los argentinos no tienen plata para pagar el valor de la carne, que sí pueden pagarlo los habitantes de países con poblaciones de mayores ingresos. Para ocultar la pobreza, el gobierno le fija precio máximo a la carne, con lo que estanca la producción. Tampoco pueden pagar el valor de la lecha, el pan, los fideos, el pasaje en colectivo, trenes y subterráneos, la electricidad, el gas etc. etc., que el gobierno subsidia, paralizando la inversión y la producción.
La estructura productiva argentina vive en un círculo vicioso generador permanente de pobreza. A los argentinos no los ayuda que el gobierno les tire huesos para entretenerlos: deben ganar más para poder pagar el valor de los bienes que necesitan o desean. Esto requiere que la economía sea exportadora, que genere oportunidades de trabajo y aumente los salarios; para conseguirlo, los argentinos deben trabajar fuerte y ser creativos, sin interferencia del gobierno. La corporación sindical tiene responsabilidad en que se logre.
Los ingresos de los trabajadores argentinos deben elevarse.

lunes, 1 de marzo de 2010

La tevé española criticó a los Kirchner



Radio y Televisión Española publicó en su portal online “Trece millones de pobres en la Argentina”, un crudísimo documental sobre la “crisis estructural” que atraviesa nuestro país. Además de relatar y mostrar en imágenes la pobreza extrema en la que se encuentra el 40% de la población, el informe, de 16 minutos de duración, sostiene una hipótesis que apunta directamente al gobierno de los Kirchner.
Según la TV española, la situación de indigencia que azota a 13 millones de argentinos “deja en un segundo plano la otra cuestión que ocupa portadas de prensa en la Argentina: El patrimonio de los Kirchner que en los últimos seis años ha aumentado más de un 500 por ciento”.
“El dramático crecimiento de la pobreza ha eclipsado al escándalo político por el enriquecimiento del ex presidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández, cuyo patrimonio a aumentado un 575 por ciento durante los seis últimos años. Las sospechas de que la llamada pareja presidencial participe en la corrupción endémica que ensucia los aparatos políticos y estatales han pasado a un segundo plano ante la alarma social causada por el empobrecimiento de la mitad de la población”, aseguran.
“Los gobernantes dedican más palabras que recursos a la profunda crisis estructural que está depauperando a un país potencialmente rico”, señala el documental.
Foto: La pareja presidencial.

domingo, 28 de febrero de 2010

Por no co-gobernar, adelantarían las elecciones



Carlos Tórtora

“Si llegamos al 28-30 por ciento, adelantamos las elecciones para marzo”, definió el operador presidencial por excelencia, Juan Carlos Mazzón, la semana pasada. Caminando ya por la cornisa, Néstor Kirchner estaría más que conforme si logra consolidar el 25% de los votos, porque está convencido de que el Acuerdo Cívico y Social terminará rompiéndose y que habrá por lo menos dos fórmulas peronistas opositoras, encabezadas por Eduardo Duhalde, Alberto Rodríguez Saá o Francisco de Narváez.
Con cuatro o cinco presidenciables fuertes en carrera, semejante dispersión sería más que suficiente para que el kirchnerismo ponga en marcha el operativo adelantamiento. La esperanza oficial es, sin duda, llegar a la segunda vuelta contra la UCR, para tratar de poner a los peronistas en una opción dramática: votar a Kirchner o a Scioli, o entregarle el poder a los radicales. Motivos para justificar el adelantamiento no van a faltarle, porque la espiral inflacionaria y la conflictividad social y sindical instalarían un clima agónico a partir de marzo-abril.
El adelantamiento es la vía de escape para negociar lo menos posible con la nueva mayoría opositora en el Congreso. Kirchner estaría convencido de que la conspiración crece en los pasillos del Senado. Para Olivos, el eje del mal está en el triángulo conformado por Juan Carlos Romero, Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Verna. Este último ya tiene listo el proyecto de ley reprogramando el Fondo del Bicentenario para que el 37% del mismo sea coparticipable entre las provincias.
Este reparto de U$S 2500 millones en las arcas semivacías de los caudillos provinciales produciría a su vez un sismo político. Los gobernadores, con plata en la caja, dejarían de ser rehenes de la chequera de Kirchner y se alejarían rápidamente del Frente para la Victoria, pasándose probablemente al Peronismo Federal. Y los gobernadores no peronistas, como el socialista Hermes Binner, dejarían de jugar a dos puntas para convertirse en opositores netos.
El gobierno perdería entonces casi totalmente su capacidad de castigo. El peor escenario para Kirchner, la rebelión peronista, podría ser entonces imparable. La idea de aquél es resistir entonces a cualquier precio una ley que independice a los gobernadores de su yugo. El veto sería el arma a utilizar en última instancia, aunque esto dinamice la fuga de capitales y la presión sobre el dólar.
Acostumbrado a manejar la política con la chequera, el ex Presidente no estaría dispuesto ahora a ser rehén del Congreso. Y menos todavía sabiendo que la Corte ya inició su maniobra de despegue y en cualquier momento puede dictar un fallo para demostrarlo.
El adelantamiento de las elecciones sería el camino K para escaparle al cogobierno. Pero la realidad puede marcar otra alternativa: que la inflación y el desgobierno creciente lleven los números oficiales cada vez más abajo, hacia la línea del 15% de los votos. No hay indicios de qué pasará si el plan adelantamiento se convierte en inútil.
Para los ultraK como Diana Conti y Carlos Kunkel, la alternativa sería patear el tablero. Es decir, profundizar la política inflacionaria con aumentos de sueldos superiores al 25%, vetar las leyes para reformar el Indec y el Consejo de la Magistratura, impulsar la estatización de YPF y apropiarse de los fondos del Anses y el Pami.
Foto: Presidente Carlos Kirchner 
y su esposa, Cristina Fernández.

lunes, 8 de febrero de 2010

Los Menem y los Kirchner

Rogelio Alaniz

El país no anda bien pero podría andar peor. No desesperarse. Los Kirchner se encargarán de recorrer la distancia entre un punto y el otro. No es una profecía, es un enunciado lógico. Lo demás es cuestión de tiempo y paciencia. También de estómago. Los Kirchner nos precipitan a una catástrofe. Puede que la catástrofe los alcance a ellos. No lo sé. De lo que estoy seguro es que nos va alcanzar a los argentinos. Después de los Kirchner el país será más pobre, más imprevisible y más injusto.
La pobreza, por supuesto, no los alcanzará a ellos. Llegaron al poder millonarios y se van a ir multimillonarios. Desde los tiempos de Hipólito Yrigoyen a la fecha son los mandatarios que más fortuna han acumulado en el poder. En la lista caben civiles y militares. Es probable que Marcelo T. de Alvear haya tenido más plata que ellos al momento de asumir el poder. Pero en este caso, la diferencia con los Kirchner es evidente: Alvear llegó millonario a la presidencia y se retiró, no pobre pero sí con su fortuna disminuida. Con los Kirchner ocurrió a la inversa. Eso se llama aprovechar las oportunidades que brinda la vida.
Los Kirchner ocupan la función pública desde hace veinte años. En ese tiempo, han multiplicado su fortuna en escala geométrica. Sus defensores sostienen que llegaron al poder con plata. Es verdad. Aunque para ser justos habría que decir que llegaron al poder, no comprando propiedades sino quedándose con propiedades, con casas de la pobre gente que no podía cumplir con las disposiciones de una ley de la dictadura.
La plata la hicieron en el llano, pero la multiplicaron en el poder. La avidez por el dinero la intentan justificar en nombre de la política. Acumulan plata para militar, dice la señora Diana Conti muy suelta de cuerpo y, además pretende que le creamos. Por el contrario, yo sostengo una hipótesis más pedestre y ruin: Néstor es un digno nieto de su abuelo. Los consejos para hacerse millonario no los aprendió de Felipe Vallese o Julio Troxler, si es que los conoce, sino del nono usurero.
“No es pecado ser rico”, dice la señora Conti después de decir que es de izquierda. “Después de todo, Berlusconi y Piñera son más ricos”, agrega el epígono de turno. Una diferencia sin embargo hay que registrar. Ni a Berlusconi ni a Piñera se les ocurre decir que son de izquierda. Los dos son de derecha y saben muy bien lo que hacen. Piñera puso en venta sus acciones de LAN para poner distancia entre la presidencia y los negocios. A los Kirchner, ese acto les parecerá una estupidez o una hipocresía. Con respecto a Berlusconi habría que decir que en estos temas cada uno elige las compañías que más le gustan. Si los kirchneristas ahora quieren compararse con el político que lleva en su haber noventa y tres juicios por corrupción, allá ellos.
Se dice que los Kirchner han robado más que los Menem. No me consta. Por ahora, me alcanza con saber que los dos han sido corruptos. La “Comadreja de Anillaco” no es mejor que el “Pingüino Glotón”. Tampoco es peor. Digamos que en lo fundamental se parecen. El poder los hizo amigos, el poder los separó y el poder puede unirlos en el futuro.
La otra coincidencia entre los dos es su condición de peronistas. No son infiltrados ni traidores. Son lo que son y mientras las cosas les fueron bien contaron con el apoyo incondicional de todo el peronismo. Uno disfrutó del apoyo de la derecha; el otro, del de la izquierda, o de Carta Abierta y las Madres de Plaza de Mayo, para ser más precisos. Así se presentaron en el escenario de la historia y así les gusta que los reconozcan. Yo no les creo. O por lo menos no les creo tanto. Ni Menem fue liberal ni Kirchner es de izquierda. El liberalismo y la izquierda son categorías mucho más serias y trascendentes que la farsa que unos y otros montaron para ejercer el poder y enriquecerse.
Hay otras coincidencias entre Menem y Kirchner. Los dos intentaron pulverizar los mitos fundacionales del peronismo histórico. Menem con sus cantos de amor a la economía social de mercado y sus abrazos con Alsogaray y Rojas; Kirchner con sus escandalosos negociados. Curiosamente, en sus transgresiones, amoralidades y corruptelas, ambos expresaron y expresan al peronismo real. Eso sí, entre el maestro y los alumnos hay notables diferencias. Siempre las hay entre maestros y alumnos porque las diferencias entre el original y las fotocopias son inevitables.
Perón los supera a los dos por varios cuerpos. Era más talentoso, más inteligente y, si se quiere más rápido. A su manera, era dueño de una grandeza y un señorío que a estos caballeros les falta. Detalles más, detalles menos, sobre sus discípulos mantuvo siempre una diferencia fundamental: fue capaz de hacerse querer por sus seguidores y ganarse el respeto de sus adversarios. Ninguna de estas virtudes adornan a los Menem y a los Kirchner. Ni se los quiere ni se los respeta. Tampoco se los va a recordar.
Foto: Los Kirchner con Carlos Menem.