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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Raúl Domínguez, el crimen mafioso de la policía

Raúl Domínguez, el empleado de Rentas que mató la policía.
Dos años y tres meses han transcurrido desde que la policía de la provincia (división Delitos Económicos) hizo desaparecer al empleado de la dirección de Rentas, Raúl Domínguez, lo torturó, lo descuartizó y lo arrojó en un baldío cercano a su domicilio.
Fue la policía, lo sabe todo Santiago. Incluso, la gente conoce los nombres de los que lo levantaron de la calle, de lo que lo torturaron y hasta el lugar (en un frezzer) donde lo mantuvieron por un tiempo hasta descuartizarlo y dejarlo tirado en un campito.
Domínguez había denunciado que grandes empresas y fuertes contribuyentes evadían los impuestos con la utilización de varias timbradoras apócrifas, una de las cuales funcionaba en la dirección de Industria y Comercio, y dio los nombres del ministro, los subsecretarios, los directores, inspectores, que estaban al tanto de las maniobras fraudulentas.
La millonaria defraudación al fisco quedó al descubierto en la tercera declaración testimonial del valiente Domínguez, quien dijo toda la verdad y acusó a los corruptos. Fue cuando el entonces jefe de Delitos Económicos (un policía muy amigo del gobernador Gerardo Zamora), se sorprendió y concurrió con la testimonial de Raúl hasta el entonces juez del Crimen de quinta Juan Jorge (primo hermano de la mujer del ministro de Justicia, Ricardo Daives).
 Tras hablar con sus “superiores” del Poder Ejecutivo, Jorge ordenó a Gorosito que “apuraran” a Domínguez, a fin de que “con dos apretaditas” decida cambiar su declaración y no involucre a funcionarios ni a empresarios amigos del gobierno.
“Bolseada” mediante, la policía del zamorismo ahogó a Domínguez quien sufrió un paro respiratorio y perdió la vida en la primera “apuradita” de la policía de este Nuevo Santiago.
Han pasado dos años y tres meses de aquél crimen mafioso y la policía y los sucesivos jueces no tienen ni un sospechoso. No quieren investigar y el “caso Domínguez” va a continuar en la nada hasta que se vayan estos funcionarios zamoristas y vengan jueces decididos a darle justicia a un excelente empleado que tuvo el coraje de denunciar a los ladrones y corruptos.

jueves, 13 de mayo de 2010

Piden que el 13 de mayo sea el día de la lucha contra la corrupción

Raúl Domínguez.
Hace dos años, secuestraron a Raúl Eduardo Domínguez, luego lo torturaron y mataron en represalia por denunciar la corrupción en Santiago. En un proyecto de ley que están haciendo circular por toda la provincia, sus familiares piden que se declare el 13 de mayo como el día de la lucha contra la corrupción y la impunidad y que además sea declarado feriado.
Para imponer el proyecto de ley, los familiares del empleado de Rentas iniciaron un  expediente mediante el mecanismo institucional y constitucional de la iniciativa popular.
Recordaron además que Domínguez, en cumplimiento de su deber, formuló una denuncia criminal que posibilitó el desbaratamiento de un ardid defraudatorio millonario en perjuicio del Estado provincial.
Por otra parte indicaron que fue secuestrado el 13 de mayo del 2008, apareciendo su cuerpo sin vida y mutilado el 27 de mayo de ese año y que su muerte mantuvo una íntima vinculación con la denuncia que formulara.
La lucha por la verdad y la justicia encabezada por la familia y acompañada por la sociedad, dejaron al descubierto la participación en el encubrimiento de jueces y policías, denunciados criminalmente, luego ascendidos por el Poder  Ejecutivo provincial.
Sostienen los familiares que mediante un ardid judicial y policial, debidamente acreditados mediante denuncia criminal, pretendieron desviar la investigación, en búsqueda de la impunidad.
Dicen también: “Asistimos al mayor encubrimiento policial y judicial que recuerde la historia de nuestra provincia, cuyo destino es evitar que la muerte de Raúl Domínguez deje al descubierto la mayor defraudación y corrupción en la historia de nuestra provincia.

martes, 6 de abril de 2010

Triste recordatorio para quien quiera ser oposición

Eladio Basualdo
Raúl Domínguez, el empleado cuyo cuerpo apareció descuartizado.
Raúl Domínguez, el empleado de Rentas de la provincia cuyo cadáver fue hallado descuartizado es uno de los recordatorios con el que todos los días se levantan los santiagueños que pretenden dedicarse a la política sin estar de acuerdo con el gobierno.
La muerte de este humilde trabajador nunca fue aclarada. Hasta el momento no se sabe quién lo mató, qué móviles tendría, por qué lo hizo ni cómo, ya que su cuerpo apareció varios días después de su fallecimiento, descuartizado y despedazado.
Sea quien fuere quien lo mató, lo cierto es que esta muerte actúa como un freno de miedo atroz contra quienes osan criticar al gobierno en voz alta.
-No digas eso, puedes terminar como Domínguez- es la frase que se oye con frecuencia en reuniones en que a alguien se le ocurre criticar a algún funcionario en particular o a todo el gobierno en general.
Esta es una de las causas por la que pocos se animan a revelar la corrupción que observan a su alrededor. Ni siquiera las promesas de que lo dicho quedará en absoluto secreto, convence a los posibles denunciantes para que muestren lo que saben.
Como en otros casos en la provincia, las versiones están a la orden del día. Que lo levantaron en un automóvil para asustarlo y el hombre se les fue de las manos es la que circula con más insistencia, pero hay otras no menos escabrosas que incluyen altas esferas del poder político de Santiago.
Su muerte pareció a simple vista un crimen mafioso por encargo. El 13 de mayo del 2008 desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra y unos días después apareció con la cabeza separada del cuerpo y las manos cortadas, obra de perros sin dueño o de sus propios asesinos.
Lo cierto es que desde ese día, en Santiago se instaló la sospecha de que es peligroso dedicarse a hacer política si no es para un puntero del gobierno, ya sea ministro o humilde militante. De otra manera se corre el riesgo de que unos desconocidos lo obliguen a subir a un auto para darle un susto que puede llegar -sin ningún problema- hasta la muerte.
Mientras las autoridades no respondan los reclamos de justicia que se vienen haciendo desde mayo del 2008, hace casi dos años, el recelo seguirá recayendo en quienes quizás nada tienen que ver con este crimen. Que al mantenerse impune permite que se dude legítimamente si se trató de un asesinato común y corriente. 
Hay quienes con mucha maledicencia andan diciendo que en realidad fue una advertencia a la sociedad, para que se cuide. Hasta el momento los hechos les dan la razón.