Ejemplar trayectoria judicial a nivel nacional e internacional de Carlos Argibay, recientemente fallecida. |
Había
nacido el 15 de junio de 1939 en la ciudad de Buenos Aires. Carmen Argibay
Molina o “Carmencita” -como sus seres queridos la llamaban- estudió en un
colegio de monjas alemanas y en 1964 se recibió de abogada en la Universidad de
Buenos Aires. Por ese entonces ya trabajaba en el Poder Judicial. De hecho, fue
una de las primeras mujeres en insertarse con fuerza en la Justicia como
secretaria de Instrucción.
Su deceso ha conmocionado a los ámbitos político, judiciales y sociales del país
Su deceso ha conmocionado a los ámbitos político, judiciales y sociales del país
Su
padre, Manuel Agustín Argibay Molina, fue ministro de Salud y Asistencia Social
de Pedro Eugenio Aramburu en 1955. Su tío -el padre del abogado Pablo Argibay
Molina- fue uno de los creadores del famoso “Camarón”, un tribunal creado en
1972 para juzgar a los delitos cometidos por la guerrilla. Y aunque Argibay
tampoco fue peronista, condenó públicamente la masacre de Trelew y estuvo 9
meses presa por el golpe de 1976, luego de esconder perseguidos políticos en su
casa. En la cárcel se volvió famosa por enseñar francés a sus compañeras.
Después
de una extensa carrera en el ámbito judicial que comenzó en 1959 como “empleada
interina”, Argibay fue nombrada jueza el 7 de junio de 1984 y ese mismo año
pasó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, donde
compartió un tribunal con Eugenio Zaffaroni. Fue ascendida en 1988 y en 1993, y
se jubiló en los primeros días del 2002. Dos años más tarde llegó a la Corte
Suprema, cuando el Senado aprobó su pliego con 42 votos a favor, de
oficialistas y radicales, frente a 17 votos en contra.
Defensora
de los derechos individuales frente a la arbitrariedad del Estado y
autodefinida como atea, la magistrada se pronunció en varias oportunidades a
favor del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo -un respaldo a la
despenalización del aborto- y por ello recibió críticas de la Iglesia católica.
Con esa impronta fundó la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina.
En el ámbito internacional,
fue nombrada por la Asamblea General de la Naciones Unidas como jueza para el
Tribunal Criminal Internacional que juzgó crímenes de guerra en la ex
Yugoslavia. También integraba la Asociación Internacional de Derecho Penal y la
Asociación Internacional de Mujeres Jueces, que presidió entre 1998 y 2000.
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