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viernes, 25 de junio de 2010

Piden justicia por la muerte de Luciano Bruno Cella

Los amigos de Luciano Bruno Cella, el joven muerto de dos puñaladas en el pecho, el domingo 6 de junio a la madrugada, a la salida de un boliche, volvieron a marchar por las calles del centro de la ciudad pidiendo justicia a las autoridades de la provincia.
Luciano, de 17 años, caminaba por la banquina de la autopista junto a un amigo, mientras esperaban un remís para volver a sus casas, cuando fueron interceptados por dos desconocidos que iban en una motocicleta. Uno lo amenazó con un cuchillo para que le entregara dinero. El joven mostró al ladrón que no tenía nada en su billetera y al instante fue apuñalado en dos oportunidades a la altura del pecho.
Desde ese día, sus padres y sus amigos se preguntan por qué sucedió esta lamentable muerte y culpan de la inseguridad al jefe de la policía Marcelo Pato, al ministro de Justicia Ricardo Daives, al de Gobierno José Emilio Neder y al propio gobernador de la provincia, Gerardo Zamora.
“Tardaron dos semanas en dar con los supuestos asesinos y todavía no sabemos con seguridad quién fue el responsable de la muerte de Luciano”, dijo a Arena Política, una de sus amigas.

viernes, 11 de junio de 2010

Amigos de Luciano Bruno insultaron a Zamora

Luciano Bruno Cella.
Familiares y amigos de Luciano Bruno Cella, reclamaron justicia por las calles de Santiago, en una marcha que congregó a varios centenares de jóvenes, la mayoría compañeros, amigos y conocidos del chico muerto el domingo 6 a la madrugada, a la salida de un boliche de la autopista.
Enardecidos, los jóvenes, gritaron gruesos epítetos, frente a la Casa de Gobierno e insultaron al gobernador, Gerardo Zamora y a todo su gabinete, incluido, por supuesto, el jefe de Policía, Marcelo Pato, a quien hicieron responsable de la falta de seguridad en la provincia.
Junto a ellos marcharon la madre de Luciano, quien habló a la multitud cada vez que se detenía frente a algún emblemático edificio de la corrupción en la provincia; Milton Domínguez, hijo del empleado de la dirección de Rentas, Raúl Domínguez, asesinado en dudosas circunstancias y familiares de Ezequiel Melián, otro joven muerto por la policía en la cancha del club Sarmiento de La Banda, frente a cientos de espectadores.
Cada vez que un enfurecido compañero gritaba “¡Lucianooo!”, sus compañeros le respondían: “¡Preseeente!”, en un desgarrador testimonio de la impotencia que sufren estos jóvenes por la pérdida del amigo.
Algunos de los manifestantes estuvieron a punto de ingresar a la Casa de Gobierno, ya que a esa hora un solo policía custodiaba la puerta, pero enseguida se hizo presente la Guardia de Infantería, que contuvo a la muchedumbre.

La municipalidad y el pescado podrido
La marcha se detuvo frente a la Municipalidad durante unos largos 10 minutos en los que los jóvenes y la madre de Luciano volvieron a dar rienda suelta a su furia y a su dolor. Desde adentro, algunos funcionarios no atinaban a salir, a pesar de estar custodiados por un centenar de efectivos policiales. 
Allí gritaron gruesos insultos contra el intendente Hugo Infante, al tiempo que recordaban a su hijo, Daniel, conocido por haber intentado violar una menor en el barrio El Vinalar.
También causó estupor la noticia de que se detuvo a tres jóvenes del barrio Río Dulce, de La Banda, “Es pescado podrido”, dijo ante Arena Política, uno de los jóvenes que marcharon por las calles de Santiago, seguro de que estas detenciones de apuro solamente buscaban silenciar los caldeados ánimos de los amigos de Luciano y de la sociedad.

Pueblo sin representación, pero con dignidad

Luciano, recordado en Facebook por sus amigos.
El santiagueño común no tiene prensa que transmita sus preocupaciones ni referente político institucional que lo defienda. Pero está en la calle protestando frente a las injusticias de una administración ineficaz e inepta que no sabe ni puede, por ejemplo, brindar el básico servicio de la seguridad y la justicia.
El viernes por la noche, los chicos, adolescentes y jóvenes, salieron a las calles a reprocharles a los funcionarios provinciales el incumplimiento a sus deberes de funcionarios públicos que habilitan al “libre tránsito” de bandas de delincuentes que matan a los chicos por robarles un celular o un par de zapatillas.
Fueron los compañeros de Luciano Bruno Cella los que se animaron -dentro de su dolor- a gritar contra las “sinverguenzadas” de los de la Casa de Gobierno, de la policía y de la justicia.
Los epítetos irreproducibles tuvieron directos destinatarios: Gerardo Zamora, Ricardo Daives, José Emilio Neder, Marcelo Pato y hasta el intendente Hugo Infante.
A todos ellos, los chicos compañeros de Luciano les dieron su merecido.
Claro, nadie los salió ni siquiera a darles un pésame. O al menos extender la mano a la mamá del infortunado jovencito asesinado.
Dicen que el jefe de policía anduvo controlando el orden y la organización de un mitin político que tenía Neder en Las Termas de Río Hondo, y a la cena con los periodistas que ofreció Zamora.
El pueblo, a partir de estos valientes chicos y chicas, tomó la palabra. Incluso, enfrente a la Casa de Gobierno, alertaron con firmeza: “Ya vienen las elecciones municipales. No los vamos a votar”, repitieron, mientras agregaron calificativos irreproducibles para cada uno de los funcionarios zamoristas.
La marcha contra el gobierno provincial concluyó en la Plaza Libertad, y se sumaron familiares de Raúl Domínguez, Exequiel Melean y los familiares de los presos asesinados.