jueves, 12 de marzo de 2009

Zamora no va a traicionar:se queda en el kirchnerismo


El kirchnerismo cae en picada. Néstor Kirchner está cada vez más lunático. Hoy, después del papelón electoral en Catamarca, el hombre fuerte del gobierno nacional está, concretamente, desarticulado. Todos le disparan y hasta hay gobernadores o jefes territoriales peronistas que no quieren que los acompañe en actos públicos.

Claro, menos uno. Es el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que sabe que no tiene retorno a la UCR y está dispuesto a seguir al lado de Néstor…hasta la puerta y hasta el interior del cementerio cuando llegue el momento en que, políticamente, el santacruceño tenga que enfrentar la tumba y el ostracismo políticos.

Es claro. Mucho ha tenido que ver Kirchner para que Zamora llegue a la gobernación. La intervención de Pablo Lanusse jugó (con mucho disimulo y por indicación del kirchnerismo), a borrar el justicialismo y a apostar por el entonces intendente radical.

Ya en el puesto de gobernador, Kirchner le hizo todos los guiños y visitó Santiago más que cualquier otro Presidente. Incluso, lo sindicó como el “único referente” kirchnerista en la provincia y en toda la región del Noroeste. Hasta bloqueó el PJ que terminó destartalado y sin candidato a gobernador, el 20 de noviembre del año pasado, con tal de que su aliado se asegure la reelección.

Vinieron fondos nacionales copiosos y hasta lujuriantes y, aunque Zamora no acepte, Kirchner lo introdujo en esa nueva modalidad de hacer política con la billetera del Estado. Lo mercantilizó. Fue un trato comercial: vos me acompañas, te sumas a mi proyecto, creamos la Concertación Plural, damos vida a la transversalidad y, en contrapartida, te lleno de dinero y de obras trascendentales para la provincia.

En ese pacto, de todas las “devoluciones” a las que estuvo obligado el gobernador santiagueño, quizás las más afrentosa fue el de poner la cara y prestar su figura y presencia a la famosa Concertación Plural. El país se preguntaba y se pregunta ¿qué hace Zamora en actos peronistas presididos por Kirchner? Hoy mismo, nadie entiende por qué el mandatario provincial no pudo zafar y se bancó el papelón catamarqueño y regresó derrotado y hasta apabullado con el triunfo categórico de sus ex correligionarios catamarqueños.

Políticamente, Zamora ya metió la pata y debe quedarse allí. Si intenta mover la otra pierna puede terminar hundiéndose.

Su objetivo es terminar el segundo mandato y, para ello, está atado a la suerte de los Kirchner, pese a que sabe que en las legislativas de octubre puede venirse todo abajo.

Reacomodamientos
Este corset que se puso Zamora para quedar acorralado dentro del kirchnerismo, nada tiene que ver con la situación, las estrategias y las aspiraciones de los otros políticos que, en Santiago, lo vienen acompañando hasta ahora.


Por ejemplo, los radicales son concientes que nunca van a dejar el partido centenario y que esta alianza kirchnerista-zamorista fue concretada por conveniencia. Hoy, a cuatro años del rejunte y cuando las cosas empiezan a empeorar para el aliado nacional, consideran que si se derrumba el kirchnerismo se derrumba la “suerte de Zamora, pero no la nuestra”. O sea, están pensando seriamente en volver a alinearse en el radicalismo santiagueño.

Viene la pregunta capital: ¿a qué radicalismo van a rumbear los desencantados con Kirchner? ¿Al de Ángel Niccolai? ¿Al del intendente capitalino Julio Alegre? ¿Al del senador Emilio Rached?
Otro tanto sucede con los hoy todavía aliados a Zamora, que son los muchachos y las chicas peronistas, rumbeadores por antonomasia. Saben, sobre todo intendentes y comisionados municipales, que una cosa es un gobernador con fondos por doquier y otra cosa es un gobernador con limitaciones presupuestarias. (Ya no llegan fondos tan sustanciosos, sino recortados, desde la Nación).

Y, políticamente, muchos perucas están caminando demasiado rápido, tanto que algunos ya hicieron contactos con Eduardo Duhalde, Felipe Solá y hasta con los hermanos Rodríguez Saá. Son de los que no van a esperar el último minuto y rápidamente -sobre todo después de lo que pasó en Catamarca- van a fugar del kirchnerismo en procura de salvarse de una derrota electoral.

Se vienen, entonces, los sorpresivos desprendimientos. En pocos meses, se cree, Zamora va a quedar solitario dentro del kirchnerismo y, en verdad, coincidimos con todos los analistas que aseguran que por culpa de aquellos eslóganes de la Concertación Plural o la transversalidad, cuando termina su segundo mandato va a comenzar a transitar el ocaso de su carrera política.

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