lunes, 11 de mayo de 2009

¿Qué te pasa Argentina?


Por el ingeniero industrial Carlos David
 
En un escenario mundial altamente favorable para que nuestro país demuestre su capacidad de satisfacer una demanda de alimentos y de combustibles renovables crecientes, se restringen las exportaciones y la posibilidad de producir más. Muchos son los fundamentos de estas medidas: ideológicos, políticos, económicos, financieros., dejando de lado la problemática más relevante: la constante y persistente falta de visión estratégica en el mediano y largo plazo.
 
El dilema podría sintetizarse así: que los productores puedan vender a precios internacionales y, al mismo tiempo, abastecer al consumo interno a precios más accesibles a la población y lograr un nivel de inflación más aceptable. Y esto puede resolverse porque la Argentina es superavitaria en producción de alimentos, y teniendo en claro que la inflación se combate alentando la inversión y no ahuyentándola. Para lograr un crecimiento sostenido y sustentable de la economía, se requiere que el Estado sea capaz de aplicar y respetar los principios básicos y tradicionales que le competen: eficiencia, eficacia, economía y equidad.
 
Si bien equidad y justicia social son los conceptos más oídos, lamentablemente fallamos en las políticas que hacen al cumplimiento de las primeras tres condiciones. El gasto público crece en forma desmedida, más que la actividad económica, y la presión impositiva es cada vez más alta, mientras que los problemas de seguridad, educación y salud nos agobian.
 
El monto de la deuda se incrementa, y la inversión se diluye ante la desconfianza y la incertidumbre. De esta manera la pérdida de competitividad y de credibilidad nos lleva a desaprovechar  la oportunidad histórica de ofrecer al mundo más alimentos y energía renovable. A la luz de los hechos, lamentablemente se observa y siente que los programas y las políticas implementadas no cumplen con su objetivo, ya que hasta el momento se han retraído las inversiones y la producción, especialmente en la ganadería, la lechería y ahora en la producción de granos.
 
A lo largo de los últimos años se han prohibido las exportaciones, luego se cuotificaron, actualmente se otorgan  a cuentagotas los permisos para exportar. La intervención gubernamental en los mercados de granos, carnes y leche ha restado transparencia y distorsionado los precios y en consecuencia se han producido importantes quebrantos en el sector productivo.
 
Por otra parte, los sistemas implementados para otorgar compensaciones a los pequeños productores no tienen credibilidad y, en definitiva, se ha creado un sistema de compensaciones o subsidios cruzados que en vez de ayudar provoca mayor confusión..
 
En el pasado supimos ocupar un lugar importante y logramos ser reconocidos como un confiable y estratégico abastecedor de alimentos en el ámbito mundial. Hoy hemos perdido la confianza y el respeto, no sólo de nuestros clientes sino también de nuestros competidores. Todas las inversiones se encuentran a la espera de señales positivas y el mundo exige una Argentina que sea nuevamente confiable y aumente su oferta de alimentos. Para alcanzarlo se requieren gestos de grandeza y políticas estratégicas con visión de largo plazo.
 
Tenemos una responsabilidad moral y social no sólo para con nuestra población sino frente a los habitantes del mundo. Ha llegado  la hora de destruir ese paradigma que dice  Las regiones subdesarrolladas del mundo son enormes campos de concentración de la miseria y el hambre en épocas de paz.

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