jueves, 15 de octubre de 2009

Pobreza y falta de educación


“Periódicamente se suscita en la Argentina una discusión acerca del índice de pobreza. Por ejemplo, el cómputo oficial denuncia, en este momento, el 13 % pero otras investigaciones privadas, dignas de confianza, registran cifras mucho más altas, que llegan al 35%. Sería bueno ponerse de acuerdo en un parámetro objetivo que permita medir la realidad tal cual es, porque la limpieza de la casa no se asegura barriendo la basurita debajo de la alfombra”. Así lo expresó el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su mensaje televisivo de este fin de semana.

Sostuvo además que en la medición de la pobreza “habría que incorporar otros factores de la vida humana esencialmente relacionados con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales” y mencionó puntualmente “la educación”.

Afirmó que “las dos penurias: la pobreza en el sentido material de la palabra y la falta de educación están muy vinculadas” porque “en determinados niveles de pobreza los chicos no pueden ir a la escuela, o no pueden completar su escolaridad hasta egresar perfectamente alfabetizados”, y llamó a considerar “la gravedad de este fenómeno cuando se extiende de tal modo que la deficiencia de la educación se va convirtiendo en un dato estructural de la sociedad en una época determinada. Si no se logra poner remedio a esta desgracia se hunde en una dolorosa decadencia la cultura popular”.

Por ese motivo consideró que “en la categoría de pobreza, ampliamente extendida, tendría que entrar también esta especie de decadencia de la cultura popular que se torna irremediable si no se van poniendo remedios, si no se procura lo necesario para que nuestras familias puedan vivir dignamente, para que puedan educar dignamente a sus hijos, para que las ayudas que reciban estén orientadas a elevarlos en un sentido integral”.

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