domingo, 4 de julio de 2010

Otra vez “las aguas bajan turbias”

Pedro J. Luna

Peces muertos en el Frontal.
En enero de 2008 un medio de prensa local exhibía, una vez más, los peces muertos que flotaban en las aguas del dique Frontal como en el curso del río Dulce. En ese entonces el Defensor del Pueblo, Dr. Darío Alarcón afirmó que “si no se asegura la reinserción de las empresas (los ingenios azucareros) en el programa de reconversión industrial estaremos en la repetición fallida del programa de producción limpia que en su momento impulsó el gobierno tucumano con un 93 % de ineficacia demostrada”.
Al parecer poco se avanzó hasta el presente. Así lo indica una denuncia que hizo pública el diario El Liberal en su edición del 2 de julio del 2010. De ella surge que otra vez “las aguas bajan turbias”. La formuló el Sr. Elvio Aguirre en su condición de director de la escuela de El Palomar, departamento Giménez, cuyo “canal lleva agua espesa de color oscuro y con espuma que ya provoca la mortandad de los peces”. La presentó en la Defensoría del Pueblo y su titular, Dr. Martín Achaval, informó “que se iniciaron los trámites administrativos, para luego realizar los reclamos pertinentes ante las autoridades tucumanas”.
Al final de la nota el periodista expresa que “la situación no deja de ser sino la sensación de falta de voluntad política para resolver un problema propio de los tucumanos cuyas amargas consecuencias nos afectan por igual”.
Importa advertir que de una fecha a otra pasaron dos años y medio; lapso este que habilita a interpretar que más que una sensación es una certeza de la falta de voluntad para la búsqueda de solución del problema. Incluso surge una desvirtuación del rol que debe ejercer la política en la solución de los conflictos socioeconómicos que son connaturales en el quehacer democrático. La política en su mínima expresión debería actuar como una guía del pensamiento en procura de generar el bien común. Sin embargo, en ciertas ocasiones, que son muchas, suele ser invadida por sujetos del campo económico.
Por otra parte las relaciones laborales que surgieron en estos escenarios sociales fueron factores determinantes del subdesarrollo de la provincia. Al extremo que el ingenio tucumano fue para el zafrero santiagueño lo mismo que el obraje para el hachero: trabajo de sol a sol, analfabetismo, subalimentación, alcohol, tuberculosis y muerte prematura.

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