viernes, 19 de febrero de 2010

El Gringo Jensen



Miguel A. Brevetta Rodríguez

Bien temprano, casi todos los días, cruzaba en diagonal la plaza Libertad y encarando por la peatonal, valija en mano, encaminaba hacia tribunales a “pasillear” la tarea de la profesión. Siempre igual. Elegante, sencillo, derrochando a su paso, austeridad y simpatía.
 Hace unos días, inesperadamente le dijo basta a la rutina y se marchó por los silencios inescrutables de la muerte. Carlos Alberto Jensen Viano, no quiso seguir litigando y eligió el otro camino.
Lo conocí allá  por los setenta, cuando aceptó tomar las riendas del ejecutivo provincial, en los albores de una década ingrata que le dio la espalda a la Constitución y a los derechos individuales. Sin embargo, en ese lapso se mostró sereno, cauto y diligente, hasta la normalidad institucional, cuando le entregó el mando a un Carlos Juárez que llegaba entusiasta prometiendo agua y caminos.
Fundador del partido Demócrata Cristiano en la provincia, militó y formó a generaciones de entusiastas partidarios desde la doctrina Social de la Iglesia.
A menos de una década, desde su asunción como delegado federal, cuando el país, una vez más, se debatía entre lo inexplicable y la sin razón, fue nuevamente convocado para dirigir los destinos de los santiagueños. Eran los años para los memoriosos, de una violencia cruel y fratricida, cuando cualquiera desaparecía sin dejar rastro, ni explicar causa o motivo.
Y otra vez, el “gringo” Jensen –como cordialmente se lo conocía- gobernó una vez más, sin estridencias, sin sobresaltos, sin infortunios, por ello me recuerda a Lucio Quincio Cincinato (1) aquel  general y político romano, hacia 519 a.C. - 439 a.C., que fue llamado en dos oportunidades para ordenar y pacificar las turbulencias de su pueblo, siendo considerado para la designación, por su honradez, integridad y rectitud ante las debilidades del poder.
También, lo escuché desde la cátedra de Derecho Público Provincial en la Universidad Católica de Santiago del Estero. El me escuchó el 21 de enero de 1983, cuando asistí –por su invitación- a la casa de gobierno, representando al Partido Conservador Popular, en la ronda del diálogo político, próximo a la normalidad constitucional.
Esa mañana, sin articular palabra, solo con la mirada atenta y comprensiva, aguzó su oído, cuando expuse: “… que las cárceles estaban llenas de jóvenes inocentes, tras una política económica propia de la edad feudal, que la famosa CONAREPA, debía funcionar también en la provincia, ante el rumor de funcionarios ricos, que surgió una nueva clase, la de los desaparecidos y que estos últimos años se inscribirán en las paginas negras de nuestra cultura provincial, pues sus autoridades impusieron a nuestros artistas las más increíbles formas de censura, propio de mentalidades ajenas a la evolución de nuevas corrientes y que los “testaferros de la contracultura” carecen de idoneidad y representatividad para lograr una obra coherente y digna y acorde a nuestro patrimonio cultural.” (2)
Recuerdo que antes del dialogo le pedí el retiro de uno de sus funcionarios de la mesa, a lo que accedió de inmediato. Gobernó con comprensión y mesura y en ningún tramo de sus gestiones abandonó su hidalguía, ni ese don de gentes tan característico en su personalidad.
Junto a su entonces Ministro Federico Lannes, promovieron la repatriación de los restos de nuestro ilustre comprovinciano el Dr. Ramón Carrillo, muerto en el exilio. Eran los tiempos en que su nombre era injustamente silenciado, y su magna obra ocultada deliberadamente. Ese fue un auténtico acto de valentía.
Y la historia fue reiterativa y una vez más, al regreso de la democracia, el “gringo” Jensen, por segunda vez, le cedió el mando a Carlos Juárez, que regresaba del exilio, más experimentado, pero con otra metodología para gobernar.
Entregó el bastón de mando y al día siguiente, cruzó en diagonal la plaza Libertad, el oficio lo esperaba, al igual que a Cincinato, quien volvió a su arado a labrar la tierra.
Durante sus dos gobiernos, nadie desapareció, ni fueron conculcados desde la arbitrariedad, los derechos de los santiagueños.
Nunca fue denunciado…  y eso es mucho decir.

(1) www.Wilkipedia.org.
(2) Documento 3. Partido Conservador Popular, Distrito Santiago del Estero.
Foto: Carlos Jensen jura como gobernador de Santiago. 

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